Un presidente “suizo” para Guatemala

Por Raphael Rues.

De Andelfingen a la cima de la República Centroamericana de Guatemala: esa es la historia de Jacobo Arbenz, presidente de Guatemala de 1951 a 1954, cuyas reformas agrarias le ocasionaron poderosos opositores.

Guatemala, república centroamericana, tenía en 1950 una población de tres millones de habitantes, el 60% de ellos de ascendencia maya. Sin embargo, el país sólo controlaba el 10% de sus tierras. El 90% restante pertenecía a unas pocas familias oligárquicas adineradas, en su mayoría de ascendencia europea.

La población indígena estaba sometida a un sistema de trabajos forzados y esclavitud por deudas. La pobreza, el analfabetismo y la malnutrición era lo más común. La situación política también era extremadamente inestable. Los gobiernos cambiaban con frecuencia, a menudo como consecuencia de revueltas.

La colonia suiza

En 1950, la colonia suiza contaba con 320 habitantes, la mayoría de los cuales pertenecían a la clase media subrepresentada. Jacobo Arbenz nació en una de esas casas en 1913. Su padre, Hans Jacob, procedía de Andelfingen, en Zúrich, y se trasladó a Guatemala en 1899, a la edad de 16 años.

Allí trabajó para su tío Luis Gröbli, un comerciante de Frauenfeld. Más tarde, el padre de Jacobo abrió una farmacia en Quezaltenango, no lejos de la capital, Ciudad de Guatemala. Sin embargo, la posición social de Jacobo se deterioró con el tiempo, ya que su padre sufría depresión y acabó suicidándose en 1934.

Jacobo, que acababa de terminar el bachillerato a los 17 años, se vio obligado a asistir a la Escuela Politécnica Militar de Guatemala por problemas económicos. Aunque nunca llegó a hablar dialecto (zuriqués), Jacobo mantenía una estrecha relación con Suiza. Sus compañeros de clase incluso le llamaban “el suizo”.

Arbenz “el suizo”

El “suizo” se distinguió como un oficial capaz y fue nombrado instructor en 1935. En 1939 se casó con María Vilanova Kreitz, procedente del vecino El Salvador. María había recibido una educación multilingüe y universitaria gracias a su padre, un rico propietario bávaro de cafetales. El matrimonio despertó en Arbenz un impulso político. A pesar de su carrera militar y su formación, veía las condiciones sociopolíticas del país con otros ojos.

Jacobo Arbenz y su esposa Maria Vilanova Kreitz en una fotografía de 1939. wikimedia

Como capitán, Jacobo Arbenz participó en el golpe de Estado contra el dictador Federico Ponce Vaides nombrado por Jorge Ubico el 20 de octubre de 1944. A la edad de 31 años, formó parte del primer gobierno democráticamente elegido de Guatemala bajo la presidencia de Juan José Arévalo. Un triunvirato de civiles y oficiales que introdujo con éxito varias reformas democráticas. En retrospectiva, fue un intento de la entonces apenas existente clase media de hacerse con el poder político y restringir a los militares y a la oligarquía local.

La elección presidencial

El 11 de noviembre de 1950, Jacobo Arbenz, a los 37 años, fue elegido democráticamente presidente de Guatemala. Una vez que ya ejercía su nuevo cargo, sus planes de reforma agraria integral y el plan de expropiar a los grandes terratenientes a cambio de una indemnización y distribuir las tierras entre los campesinos pobres, le ocasionaron la enemistad de poderosos personajes y entidades. En primer lugar, la empresa estadounidense United Fruit Company (UFC), ahora conocida como Chiquita.

UFC era el mayor terrateniente y controlaba gran parte de la infraestructura de Guatemala, incluidas las líneas de ferrocarril, las redes eléctricas y el único puerto de navegación de Guatemala hacia el Atlántico, Puerto Barrios. La empresa lanzó una “campaña de relaciones públicas” contra el gobierno de Arbenz. El mensaje opositor principal era que se estaba estableciendo un régimen comunista en Guatemala con la ayuda de la Unión Soviética. En plena era McCarthy, la fanática lucha de Estados Unidos contra el comunismo, ese apoyo del gobierno estadounidense era en realidad una mera formalidad. Y en medio de todo eso, estaban los hermanos Dulles.

El golpe siguió cuatro años después

Dentro de la UFC, los hermanos John Foster y Allen Dulles, que trabajaron como jefes del servicio de inteligencia estadounidense OSS en Berna durante la Segunda Guerra Mundial y organizaron la ‘Operación Amanecer’ en Ascona en 1945, estuvieron profundamente implicados. John Foster Dulles representó a la UFC y a las dictaduras guatemaltecas en la década de 1930, y Allen Dulles fue abogado y miembro de la junta directiva de la UFC en la década de 1950. En enero de 1953, cuando el presidente Eisenhower asumió el cargo, John Foster Dulles fue nombrado secretario de Estado de EE. UU. y su hermano menor Allen se convirtió en el primer director de la CIA.

La conexión entre la UFC y el gobierno estadounidense no tardó en dar sus “frutos”. Equipados y financiados por la CIA y apoyados por las dictaduras vecinas de Honduras y El Salvador, varios centenares de golpistas irrumpieron en el país el 18 de junio de 1954 y derrocaron a Jacobo Arbenz. En parte porque este, influido por la propaganda estadounidense, había subestimado la fuerza de su adversario.

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Arbenz y su familia se vieron obligados a abandonar el país en circunstancias humillantes y comenzó una larga odisea. Se trasladaron con frecuencia y sólo permanecieron en un mismo lugar unos meses seguidos.

A partir de 1954 vivieron en México, Francia, Zermatt con un visado de turista de tres meses, Checoslovaquia, Rusia y Uruguay. Entre 1960 y 1966, durante la crisis de los misiles cubanos, incluso vivieron en Cuba. Durante la estancia de la familia, la hija mayor, Arabella, se suicidó en Bogotá, lo que sumió a Arbenz en una profunda depresión.

Sin pasaporte suizo

Jacobo Arbenz nunca solicitó la ciudadanía suiza porque temía perder su ciudadanía guatemalteca y, con ello, la posibilidad de volver algún día a la política guatemalteca. Suiza, que había cedido completamente a la presión diplomática de Estados Unidos, tampoco hizo ningún intento de concederle asilo político permanente.

Arbenz pasó sus últimos años solo en Pully, cerca de Lausana, donde luchó contra su depresión y su creciente alcoholismo. Fue espiado por las autoridades suizas y finalmente abandonado por su esposa. En 1970, el expresidente de Guatemala abandonó Suiza para trasladarse a México, donde finalmente se le concedió asilo permanente. Allí murió el 27 de enero de 1971, a la edad de 57 años, de una insuficiencia cardiaca, según la versión oficial.

En resumen, la presidencia de Jacobo Arbenz tuvo una importancia decisiva en la historia de Guatemala, ya que intentó con audacia eliminar las desigualdades sociales y económicas mediante reformas agrarias y el desarrollo de infraestructuras.

Sus esfuerzos tuvieron sin duda aspectos positivos para el país, como el fortalecimiento del campesinado, la concesión de una prensa de oposición libre y la modernización. Sin embargo, el conflicto con poderosos grupos de interés y la injerencia de Estados Unidos debido a la dinámica de la Guerra Fría pusieron fin abruptamente a su mandato.

El golpe de Estado que lo derrocó en 1954 repercutió negativamente en la estabilidad política y la situación económica de Guatemala y de toda América Latina en los años siguientes. Exactamente lo contrario de lo que Jacobo Arbenz había soñado.

Texto adaptado del alemán por Carla Wolff

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