Asier Tapia*: Progresismo urgente para Nicaragua/ Ver-Raúl Zibechi*: Nicaragua. “La Pedagogía de la Crueldad”

Latinoamérica necesita un movimiento progresista, regional, fuerte y coherente que defienda los valores también frente a quien se vale del discurso para cooptarlos.
26 FEB 2023

La izquierda tanto Occidental como Latinoamericana (situada en ese espacio híbrido entre Occidente y Sur Global) afronta diferentes contradicciones para responder coherentemente a la situación política en Nicaragua y respecto de la guerra en Ucrania. Si bien tiene matices muy diferentes, en ambos casos la posición de la izquierda adolece de una aparente vocación corporativa surgida del internacionalismo inmanente a la izquierda y su vínculo en contraposición al imperialismo yanki.

En el caso latinoamericano, estas contradicciones limitan la posibilidad de actuar al unísono como un movimiento regional progresista que comparte valores y la meta de la justicia social, algo que le permitiría erigirse en ejemplo global. Todo ello pese a contar con una ejemplar actuación histórica de ausencia de guerras entre los diversos países de la región.

Ante la creciente represión de libertades, resulta sorprendente y triste a partes iguales el escaso rechazo de la nueva ola de izquierdistas latinoamericanos a las acciones de este gobierno

El último paso en el progresivo atropello desde hace más de una década de las libertades y derechos humanos, incluido el proceso electoral, por parte del régimen de Daniel Ortega resulta muy difícil de ser atribuido al hegemón norteamericano cuando políticos, cantantes, escritores y todo tipo de artistas que acompañaron al actual jefe de estado en el proceso revolucionario se han desligado de él y han sido castigados con creciente severidad por el mismo. Su voz no vale más que la del resto de represaliados, pero sí es un indicio simbólico de quién ha traicionado los ideales originarios de la revolución sandinista.

Ante una circunstancia creciente de represión de libertades tan evidente, en un país como Nicaragua que no ha generado en sus vecinos dependencias económicas como pudo haber hecho el chavismo para mantener apoyos regionales, resulta sorprendente y triste a partes iguales el escaso rechazo de la nueva ola de izquierdistas latinoamericanos a las acciones de este gobierno, gloriosa excepción hecha del presidente chileno Gabriel Boric. Ello ha propiciado además el oprobio para la región de ver cómo el gobierno de España, aprovechando la oportunidad política y la ventaja que te otorga la distancia, ha ofrecido asilo a los represaliados convertidos en apátridas por la acción presidencial.

Las razones de la omisión de crítica latinoamericana pueden deberse a diversas causas. La principal de ellas es un corporativismo progresista de esencia antiimperialista cohesionado más por el rechazo al imperio que por afinidad social o política. Otro de los motivos es la remanente priorización progresista derivada de inercias pasadas de medidas de justicia social frente a las libertades y derechos individuales. Esta disputa entre derechos civiles y políticos, y económicos sociales y culturales obvia la interdependencia entre todos ellos para su adecuada ejecución, ensalzando el ideal “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

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GENI GÓMEZ Y BERTHA MASSIEL SÁNCHEZ
“Ortega y Murillo tienen todo el poder, pero también tienen miedo”
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La justificación del respeto a la soberanía de otros países resuena a mala excusa cuando mucho de ellos y con motivos más que fundados se han manifestado en contra del encarcelamiento de Pedro Castillo en Perú y el injustificado golpe de estado, pero callan ante la totalitaria actuación de Ortega y sus secuaces. Frente a ello, Latinoamérica necesita un movimiento progresista, regional, fuerte y coherente que defienda los valores también frente a quien se vale del discurso para cooptarlos.

En tal circunstancia, la nueva ola progresista latinoamericana carece nuevamente de una perspectiva regional progresista fundada en unos valores de libertades y justicia sociales que la erijan en ejemplo global. Lejos de lo anterior, quedan a merced de intereses nacionales coyunturales muy vinculados al proceso electoral respectivo que, ahí sí, las oposiciones locales en connivencia regional utilizarán para deslegitimar el discurso de justicia social y las consiguientes políticas. Si la defensa de los valores es local y no extrapolable la ola de progreso pronto será solo espuma.

 

*Asier Tapia [email protected]: Abogado y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Tecnológica de Bolívar en Cartagena y de Derecho en Unicolombo en la misma ciudad

 

Fuente: AL SALTO DIARIO

 

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Nicaragua. “La Pedagogía de la Crueldad”

Ortega-Murillo anuncia el destierro de 222 presos políticos (foto de la “Presidencia”)

 

Por Raúl Zibechi*

Las condiciones de detención que sufre Dora María Téllez (comandante número dos del Frente Sandinista), la prisionera más emblemática de Ortega durante más de 600 días, recuerdan las que vivieron los rehenes de la dictadura uruguaya durante su largo cautiverio. En la celda que ocupaba en el penal de El Chipote, la oscuridad era casi absoluta, con solo una pequeña claraboya, que “no le permitía ver bien sus manos”; a los presos ni siquiera se les permitía saber la hora, como contó en su primera entrevista ( ver en este sitio la entrevista publicada el 12 de febrero de 2023 ).

A la historiadora Dora María Téllez no se le permitía tener libros, papel ni lápices. “Dormíamos en un colchón, sin nada, en el piso frío. No nos dieron toallas, nos secamos poniéndonos la ropa. Era una tortura psicológica constante”, declaró frente al hotel en Virginia donde se hospedaba en Estados Unidos [tras el “exilio forzoso” de los 222 presos, “exportados” por charter, el 9 de febrero de 2023]. Acabó perdiendo la voz porque apenas hablaba un minuto al día con los guardias, por lo que “cantaba bajito” para paliar esta extinción.

El más sintomático, ya que retrata el carácter de la dictadura Ortega-Murillo, es el trato a la mujer. Durante tres meses no recibió visitas, ni siquiera de su abogado, no hubo reglas, lo que considera “otra forma de tortura”. Si bien los hombres nunca estuvieron en régimen de aislamiento por más de dos meses, las mujeres estuvieron en régimen de aislamiento todo el tiempo, incluida su pareja, Ana Margarita Vijil, así como Tamara Dávila y Suyén Barahona. “Es el odio visceral de la familia Ortega-Murillo hacia las mujeres”, dice Dora María Téllez.

Una pedagogía de la crueldad

Dora María Téllez explica que el peor momento que vivieron durante su cautiverio fue la muerte de Hugo Torres (comandante número uno del FSLN), el primer preso en morir en la cárcel Ortega-Murillo. Aunque tiene 73 años y es uno de los íconos de la revolución -en 1974 arriesgó su vida para salvar a un grupo de sandinistas de la dictadura de Anastasio Somoza, entre ellos Daniel Ortega-, no recibió los cuidados que le correspondían. él a causa del cáncer que padecía. Según todos los informes, ingresó en El Chipote en buen estado de salud, pero su estado se deterioró rápidamente y murió en enero de 2022.

La antropóloga y feminista Rita Segato acuñó el concepto de “pedagogía de la crueldad” para describir todo lo que cosifica la vida: las prácticas que parametrizan “sujetos para transmutar lo vivo y lo vital en cosas” [1 ] . No se trata sólo de matar, sino también “de dar muerte a través de una muerte desritualizada, una muerte que deja residuos en lugar del difunto”.

La trata y la explotación sexual son parte de esta crueldad -al igual que las iniciativas extractivistas destinadas a producir bienes para el mercado global-, una operación empresarial que suele ser “precedida por prostíbulos y los cuerpos de mujeres que allí se ofrecen”. Rita Segato sostiene que hay dos proyectos antagónicos en el mundo: el proyecto histórico de objetivación y el proyecto histórico de relaciones, de solidaridades.

Afirma, como antropóloga, que en Nicaragua -pero también en Palestina y en muchos otros lugares- “el patriarcado, la colonización, la pedagogía de la crueldad, la mercantilización de la vida y el extractivismo de la naturaleza y el cuerpo de la mujer” se vinculan para formar la ‘ecuación de potencia perfecta’.

Intenta comprender las razones por las que el régimen desata el odio y el sadismo contra quienes lo cuestionan. Lo más notable, sin embargo, es que ninguno de los 222 presos, hombres y mujeres, liberados [el 9 de febrero] fueron quebrantados en prisión. “Sabía que tenía que aguantar, era mi forma diaria de derrotar a Ortega. Cada día que no me hice daño mental, cada día que no defecé en la celda, que no me ahorqué […] fue una victoria sobre Ortega”, dijo Dora María Téllez en la entrevista citada. . .

Problemas internos

Durante muchos años, la retórica antiimperialista de la dictadura Ortega-Murillo cumplió su propósito: silenciar a los críticos de izquierda que, con algunas excepciones tempranas, apoyaron al régimen. Esto, hasta las protestas masivas de 2018, que se saldaron con más de 300 manifestantes muertos, cientos heridos y encarcelados, y decenas de miles exiliados.

Fue un discurso falso. Prueba de ello es la reciente nota de prensa del Fondo Monetario Internacional (FMI) del 27 de enero de 2023, en la que el organismo financiero felicita al régimen por sus políticas macroeconómicas, sus avances en materia de transparencia presupuestaria y elogia “la solidez de las reservas de capital”. y liquidez del sector bancario”, entre varios otros “homenajes” dirigidos al gobierno de Managua.

Además, Nicaragua está firmemente integrada en las cadenas de valor de commodities, como el oro (principal producto de exportación), pero también el camarón, cuyo principal destino es Estados Unidos y que genera enormes daños ambientales al país. Sobre todo, este sistema de producción deja una sociedad arruinada, polarizada y empobrecida, controlada militarmente por las altas esferas del poder, de la cual la vicepresidenta y esposa de Ortega, Rosario Murillo, utiliza su mano de hierro (adornada con anillos y lujosas brazaletes) para gobernar a la población.

Pero incluso ese poder ultraconcentrado parece estar desmoronándose, a juzgar por las renuncias en la cúpula de la policía y el ejército en las últimas semanas. A mediados de enero se supo que el general Adolfo Marenco Corea, exdirector de investigaciones e inteligencia policial y exmiembro del círculo íntimo de Rosario Murillo, había sido detenido y enviado al penal El Chipote (Confidencial, 16 ene. 23 ) .

Adolfo Marenco Corea está bajo el sistema de “residencia en prisión” que utiliza la dictadura para controlar a los opositores. Pero cuando fue arrestado, fue acusado de intentar huir del país y negarse a trabajar para la dinastía Ortega-Murillo.

Está claro que la pareja ha decidido sellarse en el poder y que el asilo no entra en sus cálculos. Su fortuna está en Nicaragua, amasada en gran parte a través de la corrupción y el saqueo. Si abandonara Nicaragua, la pareja lo perdería todo, según análisis de personas que conocen de cerca a la “pareja”. Esto podría explicar la liberación de la 222 para recomponer un gobierno desgastado y con poco apoyo de la población. (Artículo publicado en el semanario uruguayo Brecha , 24 de febrero de 2023; traducción editorial A l’Encontre )

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[1] Contra-pedagogías de la crueldad , ed. Prometeo, Buenos Aires, 2018.

*Raúl Zibechi es un escritor y activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en América Latina.

Tomado de: A l’Encontre 

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