Milei en Israel, junto a EEUU, el verdadero eje del mal

Por Silvio Schachter.

Mientras la población de Gaza se enfrenta a un genocidio, el presidente Milei viajó a Israel a ratificar su apoyo incondicional al gobierno que encabeza el ultraderechista  Netanyahu  y confirmar su  gravísima decisión de mudar la embajada argentina a Jerusalén. Es un hecho sin precedentes que coloca a la política exterior Argentina en el peor lugar posible, a contramano del derecho internacional,  salvo las fuerzas de izquierda, esto ocurre ante el lamentable silencio de la mayoría de los políticos de nuestro país.

Gaza sufre bombardeos de Israel de manera constante desde principios de octubre, cuando Hamás realizó su ataque contra el territorio del sur israelí con más de 1.000 víctimas. La respuesta del gobierno de Netanyahu es el exterminio de la población palestina, en una operación  de destrucción masiva, de tierra arrasada y masacre como lo registran los testimonios y las imágenes aterradoras que recorren el mundo.

Es en ese dramático escenario, donde la visita de Milei, aparte de su impresentable show y sobreactuación, significó un paso de enorme gravedad que  confirmó su  alineamiento absoluto con Israel y la política exterior de su aliado incondicional, EEUU, en un giro  sin precedentes, que supera las relaciones carnales del genuflexo Carlos Menem. Vale recordar que quien fuera en 1991, el primer presidente argentino en visitar Israel. Milei ha puesto la política exterior argentina en el peor lugar posible, tomando posición en plena  guerra de exterminio, una guerra sin equivalencia alguna,  poniéndose de parte del feroz agresor. Aislando así  a nuestro país de quienes reclaman  por la paz y el fin de los ataques sobre la población inerme de Palestina. Integrándose de facto al verdadero “eje del mal” encabezado por EEUU e Israel. “Estoy cumpliendo mi promesa de que el primer país que visitaría sería Israel y obviamente vengo a apoyar a Israel contra los terroristas de Hamás”, le dijo Milei al canciller Israel Katz, apenas arribó al aeropuerto Internacional Ben Gurión.

Días antes de su llegada, los sectores ultraortodoxos que forman parte del gobierno, realizaron una manifestación con presencia de varios ministros, reclamando el asentamientos de colonias en Gaza, tal cual lo vienen realizando en Cisjordania donde más de 400.000 colonos israelíes forman parte de la realidad a la que se enfrentan los palestinos: la expropiación de sus  tierras  la construcción de nuevos asentamientos y la violencia cotidiana, que son la norma diaria. Los colonos armados y el ejército garantizan brutalmente el orden en los territorios ocupados a pesar de la reiterada condena explícita de las Asamblea de las Naciones Unidas y la violación de sus resoluciones. El propio Netanyahu dejó en claro cuál es el objetivo de esta nueva Nakba, “terminado el operativo contra Hamas, nos quedaremos en Gaza” Es la política colonialista, que reivindica el espacio vital para la expansión del gran Israel, una política encubierta  en los mitos bíblicos de la tierra prometida y el supremacismo del pueblo elegido. Es la lógica fundamentalista, cuya ideología de extrema derecha tiene fuertes raíces en el mismo racismo que, en su versión antijudía, condujo al Holocausto durante la II Guerra Mundial.

Nada dijeron el incendiario Milei, ni sus aliados, del genocidio que está sufriendo Gaza, el asesinato de niños, el bombardeo de escuelas y hospitales, el asesinato de miembros de organismos internacionales, ni de los casi 100 periodistas que perdieron la vida por los bombardeos israelíes. De facto se convierte en cómplice apañando esta barbarie.

La posición del actual gobierno argentino, confirma su exprofeso aislamiento de los países latinoamericanos, como Chile y México que condenaron los ataques en Gaza, al igual que  presidente de Colombia Gustavo Petro y Lula que acusó a Israel de cometer “actos de terrorismo, al matar niños e inocentes” y lo llamo  detener las acciones; la respuesta de Israel fue declararlo persona no grata. Bolivia por su parte decidió romper relaciones diplomáticas con Israel en respuesta a lo que considera como una “agresiva y desproporcionada ofensiva militar” en contra del pueblo palestino en la Franja de Gaza y, anunció que enviará ayuda humanitaria a Gaza debido a que atraviesan una grave crisis sanitaria que amenaza a la vida de miles de personas. Casi la totalidad de países del continente apoyaron la resolución de la ONU de pedir un inmediato alto el fuego. Milei solo tiene sintonía con Daniel Noboa, el presidente de Ecuador, quien decretó el estado de excepción y la existencia de un conflicto armado interno que llevo a la detención de  9.000 personas. Noboa se encarga de hacer conocer a través de las redes su apoyo explícito a Israel.

En las antípodas, el gobierno de Sudáfrica decidió presentar una denuncia por genocidio  contra Israel  en la Corte Internacional de Justicia, un paso simbólico que puso a Israel en  el banquillo de los acusados. El propio Nelson Mandela ya había  equiparado la lucha contra el apartheid de los sudafricanos con la de los palestinos en un discurso en Pretoria en 1997: “Sabemos demasiado bien que nuestra libertad no será completa sin la libertad de los palestinos”. Y denunció las  estrechas relaciones militares que sostuvieron Israel y  Sudáfrica en la era del apartheid. John Vorster, el entonces primer ministro, fue agasajado en una visita a Jerusalén en 1976 a pesar de sus simpatías con los nazis durante la segunda guerra mundial.

También los  gobiernos de España e Irlanda le reclaman  a la Unión Europea que actúe contra Israel por las violaciones de derechos humanos en Gaza. A su vez, artistas, escritores e intelectuales, políticos, organizaciones de DDHH, movimientos sociales, multiplican en el mundo sus acciones de solidaridad con el pueblo palestino y de condena a la masacre israelí en Gaza y Cisjordania.

La respuesta del gobernante argentino, como parte de su alianza con el genocida de Netanyahu, fue escalar a un nivel de ilegalidad y enorme  peligrosidad, al anunciar “Mañana, cuando nos despertemos vamos a mudar la embajada desde Herzliya Pituah a Jerusalén”, manifestó con relación al barrio de Tel Aviv donde se encuentra la sede diplomática nacional. Y agregó: “¡Sí, incluso si eso prende fuego a toda la región!”. Benjamín Netanyahu,  lo llamó “un gran amigo del Estado judío” y le dijo que su gobierno está “encantado con la decisión del presidente argentino de mover la embajada a Jerusalén”. En el mismo sentido se expresó el ministro de asuntos exteriores Yisrael Katz: “Gracias por reconocer a Jerusalén como capital de Israel y por anunciar ahora el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, capital del pueblo judío. Milei además viola la ley, Argentina es uno de los pocos países que fijaron por una ley (14.025, del 31/5/1951) aún vigente, su sede diplomática en Tel Aviv.

Cuando Israel se anexionó unilateralmente la mitad este de Jerusalén -ocupada desde 1967- la comunidad internacional trasladó sus embajadas a Tel Aviv, como protesta a ese movimiento, ya que la parte oriental estaba destinada a ser la capital de un futuro Estado palestino. Actualmente solo EEUU, por decisión de Donald Trump en 2019,  Guatemala y Kosovo (no reconocido por la mayor parte de países) tienen sus embajadas en Jerusalén. La resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del año 1980 “subraya que todas las acciones israelíes en Jerusalén son inválidas y deben abolirse”. Y además, la resolución pide a todos los estados que se abstengan de trasladar sus embajadas a la ciudad.

El consenso internacional es inquebrantable en cuanto al rechazo del reconocimiento de la soberanía de Israel sobre Jerusalén, cuyo futuro debería  determinarse en el contexto de las negociaciones de solución definitiva del conflicto entre palestinos e israelíes.

La posición de Milei, no solo generó la inmediata repulsa de los palestinos sino que también recibió el rechazo de gran parte de la comunidad árabe. El secretario general de la Liga de los Estados Árabes, Ahmed Aboul Gheit, condenó a través de un comunicado el anuncio de Javier MIlei, de trasladar la embajada a Jerusalén. En el texto el diplomático, que fuera canciller egipcio, destaca que “la medida, si se llevada a cabo, constituiría una violación flagrante del derecho internacional” y añade que ello supondría un peligro para las posibilidades de alcanzar la paz en esa región con base en la solución de los dos estados: Israel y Palestina.  Brindarle el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, ciudad sagrada para tres religiones, es rechazar la posibilidad a la autodeterminación de los palestinos.

El daño a la comunidad judía, que no sostiene a Milei aquí y  es crítica de la política criminal  del gobierno israelí, incluso dentro de ese país, un sector que está lejos de los fundamentalismos que atraviesan  la región, es otra consecuencia  negativa que no se puede subestimar.

Una de las patologías de Milei, es actuar confundiendo sus dislates individualistas con las políticas públicas y más grave aún con las relaciones internacionales, responde exaltado  con sus mesiánicos  intereses personales, mezclando  peligrosamente política y religión.

Es seguidor de las llamadas “leyes de Noé” que se supone son un conjunto de preceptos judíos que deben seguir los no judíos y en este plano cumple con los preceptos de sectores como  Jabab Lubavitch ultraortodoxos, como el fallecido Menachem Mendel Schneerson cuya tumba visitó Milei en la ciudad de Nueva York en el mes de diciembre del año 2023 apenas triunfó en las elecciones presidenciales.

El misticismo del aprendiz de judío, y su lógica, donde lo personal y lo público son lo mismo, lo  llevo a designar a su guía espiritual, el rabino Shimon Axel Wahnish como embajador argentino en Israel. “Me ayuda mucho, como mi hermana Karina”, sostiene Milei cuando explica su relación personal con el futuro representante diplomático del país.

En línea con su apego a las posiciones de ultraderecha, Milei hizo una escala política, antes de su paródica entrevista con  el papa Francisco en el Vaticano, y se encontró con Giorgia Meloni , actual presidenta del Consejo de Ministros de Italia, líder  del partido de extrema derecha, Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia). Aunque para Meloni la foto con Milei no le reportó beneficio alguno, fue diferente para el presidente argentino en su afán de buscar empatías de ultraderecha.

Meloni encabeza un gobierno de reaccionarios declarados y postfascistas con ministros que  ya estaban presentes en la era Berlusconi. Hay pocas dudas sobre la herencia (neo) fascista de Fratelli d’Italia. Su panteón está repleto de figuras del régimen de Mussolini. Meloni, reivindica abierta y orgullosamente la herencia del MSI, el neo fascista Movimiento Social Italiano, llamándose a sí misma “hija de esta tradición política”, y dedicando a ellos su victoria electoral. Gobierna con decretos que imponen enormes multas y  penas de cárcel de hasta 6 años, a los  participantes en huelgas, piquetes y tomas de facultades y sobre todo, a las ocupaciones de fábricas. Cualquier semejanza con el  protocolo de Bullrich no es casualidad. La paradoja es que mientras Milei en Israel habla de nazismo, en Italia se reúne con quien reivindica a Mussolini aliado de los nazis y  que promulgó  leyes contra los judíos y rinde homenaje a la Republica fascista de Saló.

De continuar Milei, es probable que nuestro país  se convierta en un centro temático por donde desfilen todo tipo de personajes de raigambre  ultraderechista.

Más allá de las  conductas farandulescas y las reaccionarias decisiones del presidente, no es menos grave el silencio de lo que se autodefine como oposición. Ante este quiebre en la política exterior y su consiguiente alineamiento irrestricto con EEUU e Israel, en momentos de graves  tensiones regionales y mundiales, no  se puede justificar el no sabe, no contesta, con la dramática situación que se vive en el día a día por las políticas antipopulares y el salvaje ajuste del gobierno en nuestro país, el vínculo entre lo local y lo global es innegable.

La relación privilegiada con  Israel, ya hace tiempo que es política de Estado. Milei llegó para consolidar y llevar a otro nivel el apoyo que ya se le venía dando a Israel. Fue el primer destino internacional de Alberto Fernández en enero de 2020. El ex presidente, hoy turista privilegiado en España, estuvo entre los primeros en condenar el ataque de Hamas, y  declarar a Hamas como organización terrorista,  pero sin hacer referencia alguna al genocidio en curso en Gaza, posición semejante a la del excandidato presidencial Sergio Massa, histórico visitante de la embajada de EEUU.  Muy atrás quedaron las posiciones que otrora  ubicaron a una parte del peronismo en el Movimiento de Países No Alineados.

El doble discurso comparado con la invasión rusa a Ucrania no puede ser más explícito. No sorprende entonces porque  en estos tiempos de pragmatismos neoliberales, donde los negocios son prioridad, los proyectos israelíes fluyen sin contratiempos, al margen de toda ética y solidaridad con las víctimas de Gaza.

Dos son las principales beneficiarias de estos proyectos, XtraLit  que desarrolla tecnología de extracción directa de litio a partir de recursos de salmuera y Mekorot la empresa estatal israeli de agua.  Xtralit abrirá una planta e instalará un laboratorio en el país. La Argentina tiene una reserva de 20 millones de toneladas de litio, según el informe ‘Lithium fire’ de Baker McKenzie, que, a su vez, anticipó que para 2030 se espera que la demanda de baterías eléctricas represente el 95% de uso total de litio. Con Mekorot cinco provincias argentinas firmaron en 2023  convenios de gestión del agua y se sumaron a las dos que ya lo habían hecho en 2022. El objetivo es la implementación de un Plan Maestro del Sector Hídrico que supone el control de este recurso escaso, por parte de esta empresa denunciada a nivel mundial por restringir el suministro de agua a las comunidades palestinas, en lo que se ha dado en llamar “apartheid del agua”. Distintas movilizaciones y campañas de presión internacional lograron que empresas de agua pública de Brasil, Holanda y Portugal suspendieran contratos firmados con Mekorot

En febrero de 2023 Wado de Pedro presidió un encuentro  de siete  gobernadores, durante un acto que tuvo lugar en el Centro Cultural Kirchner, donde estuvo el presidente de Mekorot Yitzhak Aharonovich, y el coordinador de Proyectos Especiales Internacionales de la empresa estatal israelí, Diego Berger. De Pedro destacó” la capacidad de Israel de administrar un recurso escaso vital y estratégico como el agua” lo cual sin duda es cierto,  pero omitió decir que es vital para los palestinos también. El Banco Mundial reveló que los asentamientos israelíes en Cisjordania (que representan el 15 % de la población de Cisjordania) tienen acceso a más del 80 % de sus recursos de agua dulce, a pesar de que los Acuerdos de Oslo requieren una administración “conjunta” de dichos recursos. Un cuadro que se agudizó al extremo con la dramática escasez de agua que ahora enfrenta la población de Gaza.

El contraste es tan burdo como ejemplificador, se habla de un proyecto para aprovechar un recurso escaso como el agua dulce y al mismo tiempo se procede a la explotación de litio, que como el oro, es una minería de agua, que consume millones de litros. Mekorot y XtraLit, son las dos caras de la misma política.

Tomado de tramas.ar

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