Las Protestas Agrarias llegan a Catalunya y se suman a las protestas de Francia y Alemania

ependiente de las subvenciones estatales desde la década del 60, el sector agrícola europeo se encuentra estancado y desafiado por la Transición Verde y las penalidades sobre las emisiones de carbono, así como por la competencia del Sur Global. El sector, que se había tenido que modernizar décadas atrás para aumentar su productividad invirtiendo fuertemente en maquinaria y paquetes agroquímicos se encuentra ahogado por las tributaciones y el aumento del precio del Diesel. El segmento de productores que se había pasado a la agroecología se ha encontrado con un techo en la demanda en el mercado de alimentos caros y orgánicos consumidos por las decrecientes capas medias. Los tractorazos se esparcen como medida de protesta en varias ciudades como Berlín, París y ahora Barcelona, advirtiendo sobre la crisis del sector que alimenta a las grandes ciudades de Europa. Por Lucía Fernández, desde Barcelona para Internacionales ANRed. 


La Transición Verde del Green New Deal no para de generar problemas a los sectores de base del sistema productivo global, transformando también la organización del sistema productivo al interior de Europa. En este caso, el Sector Agrario que provee a las ciudades de alimentos frescos -verduras, carnes, lácteos y algunos cereales-, se encuentra realizando tractorazos como medida de protesta frente al estancamiento que enfrenta el sector, pero también como respuesta a las amenazas que implican la apertura de libremercados alimentarios y los cambios en el modo de producción, que no se estarían acompañando con las subvenciones correspondientes.

Primero debemos aclarar que no se trata del sector campesino europeo que vende sus excedentes en los mercados locales, y que no cuentan con maquinaria ni grandes producciones, es decir, que han resistido a los procesos de modernización todas estas décadas. El sector Agrícola que se está movilizando este año, en cambio, es el que provee a los mercados de alimentos de las grandes ciudades y a las grandes cadenas de supermercados, y que sobrevive modernizado gracias a la permanente inyección de capitales, subvenciones y préstamos a fondo perdido para poder competir con los alimentos de las cadenas globales de alimentos que llegan desde los Sures Globales. En los últimos años la Transición Verde ha impuesto cambios en los modos de producción, a la par que el Diesel que mueve sus tractores aumentaba a precios de récord histórico (1,90 euros/lt), y de allí lo simbólico del tractorazo, maquinaria que consume alrededor de 15 litros de Diesel por hora.

En Europa hay una fuerte segmentación del mercado de alimentos. Los sectores trabajadores y desocupados locales y migrantes se abastecen en las grandes cadenas por sus precios bajos de marcas blancas, donde está la comida ultraprocesada, congelada y la verdura más in-orgánica por su elevado uso de agroquímicos. En cambio, el mercado de productos orgánicos y ecológicos es notablemente más caro. No sólo hay verdulerías o carnicerías boutique en los barrios gentrificados, sino también cadenas de supermercados más pequeños que al entrar te dan una muestra de los sectores medios de las sociedades europeas. Lo ecológico en Europa funciona como un gesto de distinción de clase, y su mercado es un nicho que se encuentra en clara reducción frente a la inflación y la crisis del costo de vida de las personas  asalariadas en los últimos años. La agroecología no logra reducir sus costos ni cubrir la demanda total de las ciudades para que los sectores populares puedan acceder a los alimentos sanos.

En este sentido, la negativa de Macron sobre los acuerdos de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea se vio empujada por el Sector Agrícola que sobrevive bajo el paraguas del proteccionismo y que su ruptura implicaría la llegada de alimentos y commodities más baratos desde Latinoamérica y otras Regiones, destruyendo su competitividad y participación en los mercados masivos. Europa a su vez necesita mantener los salarios bajos y que los alimentos sigan siendo baratos para sostener su productividad urbana: un viejo conflicto entre el campo y la ciudad que se renueva con el Green New Deal en marcha.

Tomado de anred.org

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