Stanis Bujakera, el periodismo encarcelado en la República Democrática del Congo

Por Julián Gómez-Cambronero Alcolea / LQSomos

Chérubin Okende, ex ministro de transportes congoleño, diputado y uno de los “hombres fuertes” del candidato opositor Moïse Katumbi, apareció muerto a tiros el pasado 13 de julio dentro de su coche en Kinshasa.

Stanis Bujakera Tshiamala, conocido periodista congoleño -colaborador de Jeune Afrique y la agencia Reuters y director adjunto de Actualite.cd– fue en arrestado en el aeropuerto de N’djili, en Kinshasa, el 8 de septiembre y trasladado a una comisaría donde se le incautaron los teléfonos móviles y el ordenador portátil y fue acusado de “difundir rumores falsos” y “difundir información falsa” en relación con ese asesinato.

La causa era un artículo publicado el 31 de agosto en Jeune Afrique, que ni siquiera firmaba el periodista, en el que se citaba un supuesto informe de la agencia de inteligencia congoleña -ANR- en el que se indicaba que miembros de la inteligencia militar congoleña habían secuestrado y asesinado a Chérubin Okende.

En el momento de escribir estas líneas, Stanis Bujakera Tshiamala se encuentra encarcelado en la mayor prisión de Kinshasa, Makala y el pasado lunes 25 de septiembre un tribunal desestimó su petición de libertad provisional en lo que parece ser un intento de que el periodista rebele sus fuentes y en un acto de advertencia para la prensa congoleña en general.

Stanis Bujakera Tshiamala, que ya ha sufrido denuncias y amenazas en el ejercicio de su trabajo, no es una excepción en el peligroso ejercicio del periodismo en la República Democrática del Congo, donde la persecución puede venir desde estamentos del Estado, el Ejército, los grupos armados, etc.

En septiembre de 2020 una periodista -de la que guardaremos el nombre pues su situación no se ha solucionado- preguntó en una rueda de prensa al presidente Tshisekedi por la participación de altos oficiales del Ejército en la venta de armas a grupos rebeldes y esa misma noche fue advertida de que se marchara o escondiera porque varios militares habían acordado asesinarla. Es frecuente encontrar noticias de periodistas que dirigen pequeñas emisoras de radio en sitios de conflicto que ven allanadas sus oficinas y amenazada sus vidas para cerrar sus emisiones o cambiar sus mensajes… Todo esto son algunos ejemplos de cómo funciona el periodismo en la RDC.

Voces congoleñas e internacionales no dejan de pedir la puesta en libertad de Stanis Bujakera Tshiamala -un caso con muchas similitudes con el de la periodista francesa Ariane Lavrilleux, que hace pocos días sufrió 39 horas de arresto e interrogatorios por difundir informes secretos sobre la utilización de información francesa para atacar a civiles en Egipto-. Desde aquí y desde España nos unimos a esa petición contra una acción injusta e intimidatoria contra la libertad de prensa y el derecho a ser informados.

Tomado de nuevarevolucion.es

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