Fecundidad en Cuba: el relevo que no llega

En mis años escolares casi nadie hablaba de futuro y mucho menos de hijos. Ya pasados unos años, pensé que mis amigos bromeaban cuando aseguraban que no pensaban en hijos ni ahora ni después. Mi primera respuesta fue reír. Después los juzgué, erróneamente, al asumir la máxima social que le exige llevar a cabo un alumbramiento a todas las personas con capacidad física y mental para ello.

Reproducirse o no es siempre una decisión personal que debe ser respetada. Sin embargo, cada vez más son las mujeres y hombres que ponen la negativa por muchas razones. Algunos ya cansados de intentos fallidos incluso en consultas de reproducción asistida, otros porque prefieren esperar a que la situación económica mejore, o a tener la pareja ideal, postergan eternamente la posibilidad de dejar descendencia.

Urgida de más nacimientos, desde hace más de dos décadas, Cuba y su contexto ponen matices heroicos a casi todo. La falta de incentivos para la fecundidad, como problemática trasciende el marco personal para convertirse en un problema social, sin solución a la vista, debido a la ausencia de un relevo generacional en todos los espacios.

fecundidad cuba

Tomada de NBC News

La fecundidad se ha reducido en el mundo entero. En el informe anual del Fondo de Población de las Naciones Unidas se explica que de un promedio de cinco nacimientos por mujer en 1950, en 2021 se redujo a 2,3.

En Cuba la Encuesta Anual de Fecundidad de 2022 arrojó que las mujeres en edad fértil no sueñan a corto plazo con la concepción: «el 60% de las mismas no dio certeza de querer reproducirse al menos en los próximos tres años. Una vez que se ha tenido un hijo, la intención de reproducirse se reduce sensiblemente, siendo que menos del 25% de las que han tenido hijos piensa volver a ser madres» Así lo confirmó una nota publicada en el portal web de la Dirección Provincial de Salud de Guantánamo.

Además, la Isla reportó en 2022 cerca de 3600 nacimientos menos que el año anterior de acuerdo con las declaraciones ofrecidas a la prensa la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública (Minsap).Se reportaron 95 402 nacidos vivos, 3694 menos que el año anterior.

A partir del 2020 las defunciones están siendo mayores a los nacimientos, por lo tanto, se puede hablar de un decrecimiento natural de la población, a lo cual hay que incluirle la pérdida de población por migraciones. Entrevistado por Prensa Latina, el vicejefe de la Oficina Nacional de Estadística e Información, Juan Carlos Alfonso, sostuvo que jamás los cubanos llegarán a sumar 12 millones de habitantes, por el contrario, en unos 15 años su cantidad de habitantes descenderá por debajo de los 10 millones de personas.

Por otro lado el informe de la mencionada encuesta esbozó que las razones principales de las mujeres para no salir embarazadas son «el impacto de los hijos en su situación económico-financiera, así como en su situación laboral y oportunidades de empleo –calificados negativamente por el 39.6% y 35.8% respectivamente. Una de cada cuatro calificó también negativamente el impacto de los hijos sobre la superación profesional».

Condiciones económicas VS fecundidad

La Encuesta Nacional de fecundidad, de 2022, concluye que entre la población «se aprecian proporciones notables de nuliparidad —mujeres y hombres que alcanzan el final del período reproductivo sin haber tenido hijos— con un amplio diferencial por sexo, en las mujeres es de 13,1% y en los hombres de 24,4%»

Además, la inflación en Cuba se incrementa, y no solo debilita las condiciones de vida de la mayoría de la población, sino que aumenta la sensación de incertidumbre de cara al futuro. Tampoco ayuda que, en la actualidad, Cuba enfrente el peor momento en sus instituciones asistenciales. A los problemas habituales de higiene y mala alimentación se añade un éxodo notable entre los especialistas que prestan servicio asistencial, actualmente en más de un centenar de países.

Tomada de Tribuna de La Habana

En realidad, la inestabilidad en cualquier centro, ya sea de atención primaria o secundaria, venía caminando hace algún tiempo. Fue la etapa post pandemia la que dejó al descubierto la vulnerabilidad en áreas de salud. Algunos años antes, un reporte publicado por BBC Mundo relataba cómo mientras, en otras naciones, crecía el prestigio de los profesionales de la salud cubanos, puertas adentro ocurría la debacle:

«En la calle la gente comenta y se queja del asunto, culpando al déficit de profesionales y en menor medida a la carencia de recursos materiales. Es difícil encontrar un solo médico que no tenga entre sus planes el de irse a trabajar fuera de la isla, ya sea de misión estatal o a través de un contrato privado».

Sumado a la crisis sanitaria por el Covid19, no es de extrañar, entonces, el inusual aumento de los indicadores en la mortalidad materna, que llegó en 2021 a 176.6 por cada cien mil nacidos vivos, aunque en 2022 se redujo a 40.9 La mortalidad infantil, por su parte, ha tendido al incremento desde 2019, y la reducción de 2021 a 2022 no es tan significativa. Con una tasa de 7,5 por mil nacidos vivos en 2022, solo hubo 39 fallecidos menos que el año anterior.

El periódico Granma publicaba el pasado año la explicación de José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública para la mortalidad infantil, cuyas causas, según lo expresado por el funcionario, están relacionadas con «afecciones perinatales provocadas, fundamentalmente, por la restricción del crecimiento intrauterino, la prematuridad y el bajo peso al nacer, seguido de las malformaciones congénitas y la sepsis adquirida, esta última vinculada a violaciones de procesos en algunas instituciones del país». En cuanto a la mortalidad materna las afecciones principales que las provocan son «las hemorragias obstétricas y las sepsis».

Políticas a favor de la fecundidad

Cuba se abre paso a nuevas políticas de protección a las madres y ha intentado, sin éxito, fomentar la natalidad. Las disposiciones que buscan elevar cifras de fecundidad todavía son insuficientes. En mayo pasado se modificó la normativa de protección a madres trabajadoras con el Decreto Ley 71 del 2023, puesto en vigor inmediatamente después de la aprobación del nuevo Código de las Familias. Según la agencia estatal Prensa Latina «Entre las modificaciones aprobadas está la ampliación de la protección a otras personas que trabajan, como consecuencia de la multiparentalidad, la filiación adoptiva, asistida y socioafectiva, según los tipos y fuentes de filiación previstos en el Código».

En la Isla, la variante institucional más reconocida es el Círculo Infantil, establecidos con la Revolución para los niños desde los 12 meses y hasta los 6 años. Como requerimiento para el otorgamiento se llena una planilla y algún que otro documento, pero ¿todas las madres trabajadoras pueden acceder al Círculo Infantil? De hecho no, el Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, reconoció a principio de este año que en 2022 solo se pudieron otorgar el 46.9% de las solicitudes presentadas para estos servicios de cuidado.

Tomada de Cubadebate

Dichas informaciones confirman varios vacíos y puntos flacos en los apoyos que reciben las madres cubanas a la hora de reproducirse, más si se tiene en cuenta que las mujeres son más del 60% de la fuerza técnica empleada en el territorio nacional.

En nuestro país hace más de sesenta años las mujeres trabajan no únicamente en el hogar. Lo cual no significa que ya existan posibilidades que las atiendan de maneras esmeradas y, al mismo tiempo, más consecuentes.

Esta situación no es exclusiva de Cuba. A nivel regional, la Organización Panamericana de la Salud ha solicitado mejores garantías y apoyo a las madres trabajadoras.

«Pocas de las disposiciones son lo suficientemente ambiciosas como para asegurar que mujeres y niños reciban el apoyo adecuado… las mujeres que no están protegidas se enfrentan a un dilema muy difícil: la estabilidad económica o la salud de su hijo», aseguró Rubén Grajeada, asesor regional del ente latinoamericano de la salud.

Hay que plantearse seriamente el apoyo para quien, en el doble desempeño de trabajadora y madre, intenta la epopeya de llevar a su mesa un plato de comida. De lo contrario persistirá la reducción de la fecundidad, en principio, por el enfoque anquilosado de modelos de ayuda que se quedan a mitad de camino. Mientras el contexto sea tan adverso la trayectoria en el gráfico matemático no podrá sugerir una parábola con sentido creciente.

Tomado de jovencuba.com

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