Venezuela: Reencontrar el hilo interrumpido/ Ver- Declaración del El FNLCT-CUTV: Al pueblo trabajador a propósito de la Asamblea Nacional de Trabajadores en Lucha ANTL/ Trabajadores avanzan en creación de plataforma de lucha común de todo el país

 

20MAR23 

Por REINALDO ITURRIZA*

 

Venezuela: Reencontrar el hilo interrumpido

No existe tal cosa como una falla de origen en el proceso bolivariano, en razón de la cual se habría producido tal desenlace inevitable, como lo postula cierta historiografía.

 

Puede que Chávez haya inventado la democracia del siglo XXI, para emplear la expresión de William Ospina (1). Si tal afirmación parece equívoca en estos tiempos es porque lo correcto, una vez más, es caminar a contracorriente.

Forjadas en la lucha contra dictaduras militares, las fuerzas políticas democráticas del siglo XX quisieron ser civilistas y representativas. Gobernaron conforme a las reglas establecidas en un pacto de elites, al servicio del capital (fundamentalmente orientado al mercado internacional) y subordinadas a los intereses del imperialismo estadounidense.

El chavismo irrumpe en escena una vez que aquel pacto de elites ha entrado en crisis terminal, hacia finales de los 80 y comienzos de los 90, crisis a su vez directamente relacionada con el profundo impacto económico y social que tendrá el fin de la fase de expansión material del ciclo de acumulación del siglo petrolero venezolano, como lo ha definido Malfred Gerig (2), durante la década de los 70.

El fin de siglo será testigo de una alianza de fuerzas civiles y militares que plantea que ha llegado el momento de la democracia participativa y protagónica. La revolución bolivariana se caracterizará por su orientación nacional y popular, incluso cuando se incline por la vía socialista (no será nunca un socialismo cipayo). Aunque deberá enfrentar la violenta oposición de las elites desplazadas del poder político, tanto la fortaleza de esta alianza como su orientación, que le garantizará el decidido respaldo de las mayorías populares, hará posible transitar la vía pacífica y democrática.

Justo esto último es lo que destaca Ospina en el artículo que escribe tras la muerte del presidente Chávez: “qué alto sentido de respeto por los conciudadanos el de un país que aun en medio de las más borrascosas diferencias de opinión no se hunde en la violencia sectaria y en el baño de sangre que ha caracterizado cíclicamente a algunos de sus vecinos. Venezuela vive hace quince años, no en la polarización, como afirman algunos, sino en la apasionada politización que caracteriza los momentos de grandes transformaciones históricas”.

Es cierto que, en líneas generales, la permanencia de Chávez en el poder coincidió con una nueva aunque breve fase de expansión material del ciclo de acumulación de capital en Venezuela, pero no se trató de una simple y afortunada coincidencia, a despecho de quienes pretenden explicar el período recurriendo al manido tópico de la abundancia de petrodólares.

Brevísima digresión: es incalculable el perjuicio hermenéutico producido por el abuso del referido tópico, al punto de haberse convertido en uno de los más serios obstáculos epistemológicos para comprender la experiencia Chávez.

Hubo fortuna, pero también virtud, como ha escrito el brasileño André Singer a propósito de Lula da Silva, en su extraordinario análisis sobre el lulismo (3). Virtud y fortuna. Entre las virtudes de Hugo Chávez en la Presidencia, pueden destacarse dos de ellas: por una parte, la democratización en la distribución de la renta para comenzar a saldar la enorme deuda social, lo cual supone, fundamentalmente, la decisión de modificar sustancialmente la política redistributiva, antes que la disponibilidad de recursos abundantes, contrario a lo que se afirma con frecuencia; y por otra parte, la decisión de introducir cambios estructurales en lo económico, creando paulatinamente las condiciones para pasar de una economía rentista a una de tipo productivo.

Apuntaba Ospina, refiriéndose al proceso bolivariano: “nadie puede ignorar la importancia de lo que ocurre, nadie puede ignorar la enormidad de los problemas urgentes que ha enfrentado, la enormidad de las soluciones que ha intentando”. La “magnitud histórica” de todo esto consistía en haberse “cumplido en un clima de paz, de respeto por la vida, en el marco de unas instituciones, y atendiendo a altos principios de humanidad y de dignidad”.

Es igualmente cierto que diez años después de aquellas palabras, el clima político imperante es el de una desapasionada “despolarización”, lo que guarda relación con el fin de la breve fase de expansión material que acompañó a Chávez, pero sobre todo con el colapso societal que le sobrevino. Un colapso que afectó de manera muy grave y principalmente, como era harto predecible, las condiciones de vida de las clases populares, pero también, de forma muy regresiva, los cimientos de la economía, la manera de hacer política, las conquistas culturales de comienzos de siglo (recuperación de la dignidad nacional, del orgullo de clase, etc.) y el posicionamiento geopolítico del país.

Quizá no haya precisión más importante que la siguiente: dicho colapso está muy lejos de ser una fatalidad histórica. No existe tal cosa como una falla de origen en el proceso bolivariano, en razón de la cual se habría producido tal desenlace inevitable, como lo postula cierta historiografía. Antes al contrario, el colapso obedece a la traumática y dolorosa interrupción del fascinante experimento democrático liderado por Hugo Chávez.

Por supuesto que es necesaria y, más que esto, decisiva la discusión franca sobre las múltiples causales de dicha interrupción y la diversidad de agentes intervinientes, sobre su mayor o menor responsabilidad o peso, sobre el orden en que ocurren los hechos, etc.

Lo que no podemos permitirnos, a mi juicio, es actuar como si tal interrupción no se ha consumado. Es nuestra responsabilidad no transigir con la posición de quienes, para decirlo con Ospina, pretenden ignorar la importancia de lo que hemos hecho, la enormidad de los problemas que hemos enfrentado y de las soluciones que hemos intentado.

Resulta intolerable, por ejemplo, la ligereza con la que el antichavismo se refiere al infructuoso intento de sentar las bases de una economía productiva, reclamándole “a Chávez no haber hecho plenamente en diez años esa siembra y esa diversificación que ellos no intentaron en 50”, como recuerda el escritor colombiano. Eso en el mejor de los casos, porque con frecuencia aquel señalamiento es reemplazado por la remanida retórica anticomunista, pletórica de referencias a las pretendidas violaciones a las sagradas libertades económicas que estarían en el origen de la actual situación.

En cuanto al oficialismo, no faltará quien afirme que el país continua transitando al socialismo, muy a pesar de que, dado que no ha quedado otra alternativa, haya debido adentrarse en el laberinto del monetarismo más ortodoxo. Hay casos peores, a los que no vale la pena referirse aquí.

Puede que Hugo Chávez haya dejado infinidad de pistas para que, en caso de extravío, pudiéramos encontrar una salida: “Nosotros estamos luchando para derrotar la inflación, y la derrotaremos. Pero no a costa del hambre de los trabajadores, no a costa del hambre del pueblo” (4). Pero también puede que eso no sea suficiente. Antes que Ariadna, Chávez fue Teseo. Pero no Teseo el héroe mitológico. Si Chávez fue capaz de salir del laberinto, es porque siempre fue parte de un Teseo colectivo. Hoy, ese Teseo debe reencontrarse con el hilo interrumpido.

Publicado originalmente en Venezuelanalysis.

Imagen destacada- Foto: Orlando Monteleone

 

*Reinaldo Antonio Iturriza López, es un político, sociólogo y escritor venezolano. Fue el ministro del Poder Popular para la Cultura de Venezuela de septiembre de 2014 hasta enero de 2016

 

Tomado de Tramas- PERIODISMO EN MOVIMIENTO

Referencias

(1) Guillermo Ospina. Chávez: una revolución democrática. El Espectador, 9 de marzo de 2013.

(2) Malfredo Gerig. La larga depresión venezolana: economía política del auge y caída del siglo petrolero. CEDES – Editorial Trinchera. Caracas, Venezuela. 2022.

(3) Andre Singer. Os sentidos do lulismo. Reforma gradual y pacto conservador. Companhia das Letras. San Pablo, Brasil. 2012.

(4) Hugo Chávez Frías. Acto con motivo del Día Internacional del Trabajador. Caracas, Venezuela. 30 de abril de 2008.

 

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El FNLCT-CUTV se dirige al pueblo trabajador a propósito de la Asamblea Nacional de Trabajadores en Lucha ANTL

Una representación del Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT) y de la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV), integrada por Pedro Eusse, Lenin Linárez, ángel Castillo, Adelmo Becerra, Arturo Morgado, Yonathan Rodríguez (Carabobo) y Freddy Santaella (Aragua), participó el sábado 18 de marzo en la Asamblea Nacional de Trabajadores en Lucha (ANTL), realizada en la sede de la APUCV.

En esa actividad se dieron cita diversas expresiones organizadas del movimiento laboral venezolano, con la finalidad de unir todas las luchas de los trabajadores y trabajadoras, activos y jubilados, de los sectores público y privado, en procura de salarios dignos y la restitución de los derechos vulnerados por el Gobierno y la patronal en general, así como también por la derrota de las políticas neoliberales que están precarizando la vida del pueblo trabajador mientras se conceden ventajas y privilegios a los grandes capitalistas y a las mafias de la burguesía parasitaria.

Los temas centrales del debate fueron: el contenido de un Pliego de Demandas de la clase trabajadora, elementos de un Plan de Lucha Unitario y la integración de una instancia de Coordinación Nacional de las Luchas, siendo precisamente los temas de la unidad y de la relación del movimiento de las y los trabajadores con la política, los más candentes en la discusión.

Al respecto, el FNLCT y la CUTV, a través de las intervenciones de Lenin Linarez, Angel Castillo y Pedro Eusse, expusieron la necesidad de construir una amplia unidad de acción y abandonar las pretensiones de encasillar los esfuerzos unitarios en una «unidad orgánica» que no se corresponde con las características plurales del movimiento laboral venezolano y no sirve a las apremiantes necesidades de los trabajadores y trabajadoras; la unidad viable es la unidad de acción, que ya ha logrado tímidos pero significativos logros, tales como el pago íntegro de los bonos vacacional y recreacional para el personal de la educación, con las combativas movilizaciones de agosto del año pasado; también esa unidad en la diversidad, actualmente ha hecho posible que decenas de miles de docentes de la educación básica y media se mantengan en movilización permanente desde el 9 de enero.

La unidad de acción debe permitirnos sumar a todas y todos sin distinción alguna, no puede ser la unidad tan solo de los que se asumen opositores, sino de toda la clase trabajadora que necesita se respete la Constitución en sus artículos 89 y 91, para que se restituyan los derechos destruidos por el memorándum-circular 2792 y el Instructivo ONAPRE y se establezca la indexación de los salarios y pensiones a la canasta básica.

De igual modo, los voceros de la CUTV y el FNLCT fijaron posición categórica en pro de la absoluta independencia y autonomía del movimiento de las y los trabajadores y de la instancia unitaria que salga de la Asamblea nacional y de las asambleas regionales que se realicen. Esto es fundamental, la independencia y autonomía frente al Gobierno y a la patronal privada y pública, así como también frente a los partidos políticos, en particular los partidos que están al servicio de las burguesías foráneas y nacionales.

Nuestros puntos de vista coincidieron con las posiciones expresadas por representantes de otras organizaciones que se reivindican clasistas.

De manera contundente se rechazó cualquier intención de utilizar las necesidades de las y los trabajadores y este esfuerzo unitario para favorecer los objetivos particulares de una u otra organización política. Por tal motivo, el FNLCT y la CUTV rechazan que un factor político en particular esté pretendiendo ganar indulgencias con el esfuerzo unitario de todo el conjunto de las organizaciones de la clase trabajadora que asistieron a la Asamblea Nacional de Trabajadores en Lucha.

Son momentos en que la clase trabajadora necesita levantar su moral y ganar confianza en su propia fuerza para defenderse y pasar a la ofensiva por sus propios intereses, no está dispuesta a dejarse utilizar ni por el Gobierno ni por determinados sectores de la derecha opositora, que también tienen compromisos con la clases explotadoras.

Amplia unidad de acción con independencia de clase, es la fórmula que nos permitirá a los trabajadores y trabajadoras avanzar y vencer.

¡Gobierne quien gobierne los derechos de defienden!

¡Organicemos los Comités de Lucha por Salarios Dignos!

¡Trabajadores unidos jamás serán vencidos!

 

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Trabajadores avanzan en creación de plataforma de lucha común de todo el país

El encuentro se llevó a cabo en la sede de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela, en donde se debatió sobre fortalecer la unidad, la organización y acordar un plan de acción por una vida digna.

En la Asamblea Nacional de Trabajadores en Lucha que se realizó este sábado en Caracas se acordó la creación de una plataforma común entre todas las organizaciones laborales del país. El encuentro se llevó a cabo en la sede de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (Apucv), en donde se debatió sobre fortalecer la unidad, la organización y acordar un plan de acción por una vida digna.

 

Nota (1r): Siga leyendo en el siguiente enlace tomado del Correo del Caroní:

 

Trabajadores avanzan en creación de plataforma de lucha común de todo el país

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