Cuba – “¿Un socialismo neoliberal?”

Por Frank García Hernández (La Habana)

Desde diciembre de 2023, el gobierno cubano ha repetido que sus últimas medidas económicas –que entrarán en vigor entre febrero y marzo de 2024– no son un paquete neoliberal. Esta aclaración, procedente de un gobierno dirigido por un partido comunista, es a la vez preocupante y contradictoria.

Las medidas anunciadas por el gobierno cubano consisten esencialmente en una reducción de los subsidios en ocho sectores de servicios: aumento de las tarifas del transporte público, aumento de los precios de los combustibles, bombonas de gas para cocinar -las más utilizadas en los sectores populares-, agua y electricidad. A esto se suma el aumento de los precios de la libreta básica -una canasta subsidiada de alimentos y productos de higiene, utilizada por la mayoría popular cubana-, así como de los pocos productos que vende el gobierno en el mercado minorista. . Las nuevas medidas afectaron también un elemento que podría parecer menor, pero que, en el escenario cubano, no lo es: el aumento del precio de las medicinas naturales/tradicionales. Ante el desabasto y falta de medicamentos, se ha generalizado el uso de este tipo de medicamentos.

Como parte de estas medidas, tanto el ministro de Economía, Alejandro Gil, como el presidente del Gobierno, Manuel Marrero, insistieron en que la política consistirá ahora en “subsidiar a las personas y no a los productos”. Para reforzar esta idea, el Primer Ministro anunció en su discurso del 20 de diciembre que sólo las personas económicamente vulnerables podrían comprar productos de libreta a precios subvencionados. Resulta que en Cuba los “económicamente muy vulnerables” no son sólo los sectores de bajos ingresos, como se ha establecido, sino aquellos con un salario mensual promedio de 20 euros, es decir, la gran mayoría de la clase trabajadora cubana que también vive en una situación de precariedad económica.

Pero si bien el rechazo a las nuevas medidas es un tema compartido que se puede escuchar en las calles cubanas, la reacción al paquete económico ha tenido connotaciones políticas más complejas que la típica catarsis expresada en las colas de los autobuses que se hacen esperar. El economista cubano Miguel Hayes, coordinador del órgano de prensa no oficial La Trinchera , insiste en su cuenta en la red social Por su parte, el reconocido economista cubano Pedro Monreal también advirtió en su antigua cuenta de Twitter que “un paquete económico no necesariamente tiene que ser de naturaleza neoliberal para producir efectos similares a los de un paquete neoliberal”. La reconocida historiadora cubana Alina López [quien fue objeto de intimidación policial] dijo a CTXT que “el nombre importa menos que el hecho de que se trata de un enorme ‘paquetazo’ [c ‘es decir un ajuste económico]’. Alina López añadió que la economía cubana presentaba “características neoliberales”.

El Ministro de Economía, consciente de estas y otras declaraciones similares, refutó los ataques contra el nuevo plan económico. “Todas las similitudes que quieren hacer con los paquetes neoliberales son puras malas intenciones”, dijo en una entrevista especial televisiva el 27 de diciembre. Alejandro Gil también subrayó un punto fundamental: “El neoliberalismo pretende reducir al mínimo la intervención estatal […]. Esto implica incrementar el papel del Estado como regulador de la economía […]. No estamos hablando de una mayor privatización”.

Pero las polémicas medidas traspasaron las fronteras cubanas para llegar a Argentina, donde la organización trotskista Izquierda Socialista [miembro del Frente de Izquierda en Argentina y líder del movimiento Unidad Internacional de los Trabajadores] llegó a publicar un artículo comparando este paquete de medidas con las medidas de austeridad implementadas por el presidente ultraderechista Javier Milei. El polémico artículo, firmado por el economista y líder trotskista argentino José Castillo, fue reproducido en la prensa digital de la oposición cubana, que -a través de VPN [sistema de creación de enlace directo entre computadoras remotas]- es ampliamente leída en la isla caribeña, lo que ha suscitado nuevas preguntas entre más de un trabajador.

Un ajuste económico para una Cuba en crisis (y una burguesía en expansión)

Este conjunto de medidas llega en una Cuba que aún no ha salido de la crisis económica. El turismo, principal sector económico de Cuba, está lejos de alcanzar las cifras previas a la pandemia del coronavirus. Si en 2019 Cuba registró la llegada de más de cuatro millones de turistas, según fuentes oficiales, en 2023 la isla caribeña sólo alcanzará los 2,4 millones de visitantes extranjeros y cubanos residentes en el exterior. Para complicar la situación, la mayoría de estos turistas se alojan en establecimientos del sector privado. Así, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, la tasa de ocupación de los hoteles públicos fue sólo del 25,8% en 2023. Esta es una de las principales razones por las que el producto interno bruto cubano en 2023 cayó un 2%.

A esto se suma el hecho de que el sector privado de la economía –que, desde 2023, está autorizado a importar– controla la venta de alimentos en Cuba, ofreciéndolos a precios casi inasequibles para el trabajador promedio. El precio de los productos ofrecidos en la libreta no ha aumentado desde el cambio de precios realizado por el gobierno en enero de 2021. Sin embargo, los alimentos vendidos en el sector privado se encarecen desproporcionadamente cada mes: la Oficina Nacional de Estadísticas e Información anunció que durante En el mes de diciembre el precio de los alimentos aumentó un 79,11%. A esto hay que sumarle que a lo largo de 2023, el precio de los alimentos aumentó cada mes más de un 50%.

Como siempre ha sido el caso en Cuba –y ahora no hay razón para hacer una excepción– cuando el Estado sube los precios, el sector privado también los sube. Sin embargo, hoy el impacto será más fuerte, porque el número de empresas privadas supera al número de empresas públicas. Según el Ministerio de Economía, en enero de 2024 ya existían 9.122 empresas privadas, que empleaban a la mitad de la clase trabajadora cubana.

Propaganda política versus realidad económica

Ante la recepción negativa del nuevo paquete económico –llamado oficialmente “propuestas para corregir distorsiones e impulsar la economía”– el gobierno cubano ha tratado de aclarar la necesidad de estas medidas. Para ello, portavoces oficiales explican que las “distorsiones” son los costes que provocan las subvenciones y que, por tanto, hay que “actualizar los precios”.

Para hacer entender la necesidad de estas nuevas medidas controvertidas, el Ministro de Economía, Alejandro Gil, dio varias conferencias televisadas a finales de diciembre de 2023. Paradójicamente, contribuyó al revuelo mediático al declarar que “la base de los aumentos de precios es la eliminación de subsidios”. .

Un alto funcionario cubano, que solicitó el anonimato, dijo a CTXT que se esperaba que el aumento de precios previsto inicialmente fuera mucho mayor y afectara a más sectores. Pero el descontento popular llevó a una reorganización del nuevo programa económico. “Las actas de las reuniones de los comités [ núcleos ] del partido [Comunista] (células básicas de la organización del partido) mostraron un grado de descontento que no habíamos previsto, y decidimos retirar las disposiciones parciales”.

Ante esta situación, el gobierno cubano está preparando toda una gama de propaganda política: no sólo busca convencer a potenciales trabajadores desafectos, sino también a activistas del partido. El 29 de enero, durante la primera reunión del Consejo de Ministros de 2024, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, anunció que se crearían comisiones de “cuadros del Partido”. Visitarán las estructuras básicas del PCC para “explicar” la necesidad de implementar el nuevo paquete económico. “Nos vamos a encontrar con colectivos de trabajo, comités del Partido que no entienden [las nuevas medidas económicas] y hay que explicarlas bien”, subrayó Miguel Díaz-Canel. Básicamente, la explicación oficial es que el gobierno no puede seguir subsidiando a estos sectores y que aumentar los precios y reducir los subsidios “reviviría” la economía nacional. Sin embargo, las explicaciones dadas por los funcionarios del Partido Comunista no cambiarán el impacto que los aumentos de precios tendrán en la vida diaria de los trabajadores.

¿Cuánto aumentarán los precios?

A principios de enero, el gobierno cubano hizo público el aumento porcentual de los precios del transporte que entraría en vigor el 1 de febrero. Las tarifas de algunos transportes en La Habana y Santiago de Cuba (segunda ciudad del país) han aumentado un 100%, mientras que las tarifas de los autobuses interprovinciales han aumentado un promedio de un 280%. El precio de los billetes de tren, utilizados principalmente por los pobres, aumentó alrededor de un 710%.

Se dice que el precio del combustible aumentó un 570%: un litro de gasolina cuesta entre 0,95 y 1,25 centavos de dólar. Sin embargo, hay que tener en cuenta el contexto cubano, donde el salario medio es de 20 euros al mes. El aumento del precio del combustible también repercutirá en los taxis, y por tanto en las miles de personas que utilizan este servicio.

Al mismo tiempo, el precio de los cilindros de gas, que son utilizados principalmente por sectores de bajos ingresos, aumentará un 80%. La tarifa eléctrica sólo se incrementará para los “grandes consumidores”, que constituyen una minoría considerable, ya que según el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, representan 1.700.000 habitantes. El nuevo precio para estos casi dos millones de consumidores aumentará de media un 19,5%. El nuevo paquete de medidas también afecta a la tarifa del agua, que aumentará un 300%.

Un ama de casa, que pidió no ser identificada, dijo a CTXT que “ahora, además del precio de los alimentos, también saldrá caro encender la estufa: difícilmente podremos comer”. Un estudiante universitario añadió que “desde que aumentaron las tarifas de transporte en enero de 2021, tengo que caminar hasta la universidad al menos dos veces por semana. Ahora voy a convertirme en corredor de maratón”.

Parece que el “descontento imprevisto” es la razón por la que no se proporcionaron detalles sobre el aumento de los precios de los alimentos propuesto en la libreta . Casualmente, el 31 de enero el gobierno anunció un hecho insólito: la venta de combustible con los nuevos precios se pospuso debido a un “incidente de ciberseguridad en la comercialización de sistemas informáticos” provocado por “un virus originado en el exterior”, declaró Mildrey Granadillo, viceministra. de Economía y Planificación, durante una conferencia de prensa.

Al parecer, el gobierno prefiere esperar los resultados del “trabajo político” de los dirigentes de su partido. El nuevo paquete de medidas, en medio de una crisis económica que se agrava, podría provocar el estallido de protestas similares a las manifestaciones populares que tuvieron lugar el 11 de julio de 2021. Manifestaciones imposibles de predecir debido a la “vulnerabilidad de los sistemas informáticos” [como explica Mildrey Granadillo sobre el ajuste del precio de los combustibles. Pero las manifestaciones son temidas por quienes ordenaron los aumentos de precios.

A pocas horas de redactar esta nota, el Buró Político del Partido Comunista de Cuba anunció el viernes 2 de febrero la destitución del Ministro de Economía, Alejandro Gil. Será reemplazado por Joaquín Alonso Vázquez, actual ministro presidente del Banco Central de Cuba. (Artículo publicado en el sitio web del CTXT el 3 de febrero de 2024; traducción editorial A l’Encontre )

Tomado de alencontre.org

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