Economía política en la era Milei: 30 días que parecen 30 años // Despiden a 31 trabajadores y cierran la Orquesta Sinfónica de Pilar

Por Mariano Féliz.

En tan sólo 30 días el gobierno del presidente Javier Milei ha creado un inconmensurable nivel de desorden en la vida cotidiana, social, política y económica. Los primeros pasos fueron la devaluación del peso y otras medidas impulsadas por el Ministro de Economía Luis “Toto” Caputo. Luego se agregaron iniciativas a través de un mega-DNU (decreto de necesidad y urgencia) y el proyecto de ley “Omnibus” presentado al Congreso Nacional para su tratamiento en Sesiones Extraordinarias.

De conjunto, estas iniciativas conforman un intento de reorganizar las bases del conjunto de la sociedad argentina en un sólo golpe. No sólo buscan reformular las normativas básicas que articula las relaciones sociales en el país, sino que pretenden construir una nueva autocracia, instaurando un nuevo “Proceso de Reorganización Nacional” (no hay metáforas).

En el plano económico inmediato, las medidas tomadas, las iniciativas propuestas y una conciente inacción oficial, han liberado los mercados dominados por las grandes corporaciones. Dos o tres poderosas empresas, con poder monopólico u oligopólico en cada  rama, han desplegado un duro golpe al poder de compra de las clases populares. La inaudita inflación ya vigente en el gobierno anterior se aceleró a nuevos records: en diciembre de 2023 los precios subieron entre 20 y 25% en promedio, mientras los alimentos seguramente lo hicieron por encima del 30% (ver el informe de inflación de CABA); el jueves 11 de enero tendremos el dato oficial del INDEC. El impacto de esta dinámica sobre la actividad económica ha sido brutal: el consumo masivo cayó casi 14% en el mes de diciembre de 2023 en comparación con diciembre de 2022, los salarios reales habrá caído entre 15% y 20% en un sólo mes, las jubilaciones (sin ningún incremento) aun más. Sin datos oficiales, sabemos que la pobreza por ingresos y el hambre se han multiplicado sin dudas. Miseria planificada, como decía Walsh.

El ajuste

El Ministerio de Economía lanzó un programa de ajuste casi ortodoxo. Devaluó el peso argentino de manera que el dólar oficial subió 118% en un sólo día y anunció que ese valor se mantendría casi fijo (2% mensual de aumento) en el futuro cercano, sin detalles ni precisiones.

Caputo anunció también un recorte del gasto publico del Estado nacional, que atacaría todas las partidas con excepción del gasto en deuda pública que -devaluación mediante- subirá considerablemente. La caída proyectada para el año sería de más de 5% del PBI, con fuertes reducciones en el empleo en el Estado nacional, las empresas públicas y los organismos descentralizados de la Administración Nacional, caída en los salarios reales del personal del sector público, recortes en obras públicas, gastos de funcionamiento y subsidios a los servicios públicos. Esta reducción se completa con aumentos en el impuesto PAIS, la propuestas de incrementar las retenciones a distintos sectores exportadores y la idea de reponer el impuesto “a las ganancias” sobre los salarios, entre otros.

Recientemente se anunció la propuesta de “megacanje” de la deuda pública en pesos cuyos vencimientos el gobierno pretende postergar al menos hasta 2025. El objetivo principal es apuntalar el déficit fiscal cero prometido por el Ministro Caputo al presidente Milei. Si bien no se dieron detalles, la iniciativa concitó recuerdos del megacanje del gobierno de De la Rúa, e impulsado por Federico Sturzenegger (hoy una suerte del ministro en las sombras), y no generó expectativas positivas. Los títulos que serían canjeados se desplomaron.

Casi en simultáneo, y contradiciendo el dictum ortodoxo fondomonetarista en contextos inflacionarios, se decidió una fuerte baja en la tasa de interés para el conjunto del sistema financiero. Esta medida junto con otras permitió simultáneamente liquidar el mentado “problema de las LELIQS” y comenzar un proceso de licuación acelerada de los depósitos en pesos de personas y empresas. Con instrumentos financieros, las LELIQ (Letras de Liquidez) emitidas por el Banco Central han desaparecido, siendo reemplazadas por la figura similar del Pase Pasivo (préstamos de corto plazo de los bancos al Banco Central) y la colocación de deuda del Tesoro en los Bancos. En definitiva, esencialmente se canjeó deuda del Banco Central (que puede ser resuelta emitiendo pesos) por deuda del Tesoro (que directamente sólo puede ser pagada con los escasos recursos tributarios -impuestos- o más deuda, pues el Tesoro no puede emitir dinero).

La tasa de interés de plazos fijos ha caído fuertemente por debajo de la inflación actual y proyectada. A este ritmo, en tres meses el valor de los depósitos en pesos caerá alrededor de un 40%. Es tan brutal la licuación que difícilmente pueda sostenerse en el tiempo. De hecho, luego de unas semanas de tranquilidad financiera, la presión sobre el tipo de cambio regresó. Por un lado, casi el 25% de los plazos fijos que van venciendo no se renuevan; parte de ellos corre al dólar billete.

En paralelo, los importadores que tenían deudas comerciales (sean reales o con sus casas matrices) han sido autorizados a reingresar progresivamente al mercado cambiario para comprar los dólares que les permitan saldarlas. El intento de reemplazar esa demanda de dólares por un bono dolarizado (denominado pomposamente “Bono para la reconstrucción de una Argentina Libre”, BOPREAL) fue un fracaso. Nadie quiere un papel que vence en 4 años si puede comprar dólares reales hoy.

Finalmente, el Banco Central que estuvo comprando dólares en cantidad durante diciembre, ya no encuentra tanta oferta disponible. Los exportadores no cumplieron el “acuerdo de caballeros” y no liquidan lo previsto, esperando una nueva devaluación del dólar oficial. Para hacer frente a los pagos de deuda externa, el Tesoro tomó 3200 millones de dólares de las reservas, y la visita de una comitiva del FMI (Fondo Monetario Internacional) todavía no dió resultados positivos. En este marco, todos los dólares paralelos se dispararon (20% aproximadamente en las últimas dos semanas) y el riesgo país retomó su camino ascendente. Se abre un tiempo de incertidumbre máxima, y liquidación de la cosecha de soja a partir de abril ya parece estar en un larguísimo plazo.

¿Camino a la dólarización? ¿Qué camino?

Este clima abre la pregunta de si el otrora enterrado proyecto dolarizador resurge de sus cenizas (acá pueden escuchar a partir del minuto 53:50 una interesante reflexión de Leandro Zicarelli en este sentido). Si bien hasta el JP Morgan duda seriamente de la factibilidad y conveniencia de la alternativa, la licuación actual de los depósitos en pesos parece indicar que el gobierno de Milei está decidido a abaratar el costo de la transición del peso al dólar. Si en un par de meses o tal vez antes, el gobierno decide imponer una nueva devaluación, el canje de la moneda nacional por la extranjera sería posible -en principio- con menos dólares reales.

El proyecto original de Emilio Ocampo (¿dónde estará? ¿alguien se acuerda de él?) quedó enterrado porque supone niveles de endeudamiento imposibles de sostener. Ahora bien, con Caputo al frente del Ministerio de Economía parece abrirse una bifurcación que en los próximos meses se definirá.

El camino difícil es la dolarización “a la Ecuador”. Eso sería una dolarización de prepo de todos los activos financieros, incluyendo sobre todo, dinero circulante y depósitos. Para lograr eso se requeriría de una buena cantidad de dólares físicos para -al menos- canjear todos los pesos circulando, y una cantidad suficiente como para cubrir una porción sustancial de los depósitos totales. Esto es indispensable para enfrentar el riesgo (casi certeza) de que una gran cantidad de depositantes querrán testear la fortaleza del cambio y vayan a retirar sus “viejos/nuevos” depósitos en “pesos/dólares”. Sin dólares, en esta alternativa, hay un corralito a la vuelta de la esquina.

La opción dura a la Ecuador requiere amplios apoyos parlamentarios, muchos dólares, y por lo tanto, apoyo del gobierno de EE.UU.; no queda claro que exista tal apoyo estadounidense a la dolarización unilateral de una economía tan grande como la argentina. Tampoco está claro que la dupla Caputo-Milei estén en condiciones de conseguir los dólares suficientes; hoy día, nadie confía en que el “todo o nada” de la actual alianza gubernamental tenga el éxito asegurado.

Además, esta alternativa presupone una crisis brutal que opere de justificación y apriete al conjunto de la sociedad para dar este salto al vacío. El Vocero Presidencial Adorni lo dijo con claridad en días recientes. La demora o no aprobación del programa de reformas tendrá consecuencias son impredecibles” y -según él- la actual corrida sobre el dólar es una muestra gratis de esas posibilidades.

Alternativamente, el gobierno puede avanzar en lo que el propio presidente Milei anunció en campaña: una dolarización por “competencia de monedas”. Este es el modelo de El Salvador: la reforma monetaria de 2000 habilitó la plena utilización del dólar en todas las transacciones comerciales, financieras y contables en el país. Este mecanismo, acompañado de otras acciones (como la prohibición al Banco Central de emitir moneda nacional para financiar al Estado), supone la libre circulación de la moneda nacional junto con una moneda extranjera (dólar estadounidense).

Esta opción ya está siendo alumbrada por el mega-DNU que pretende autorizar la realización de contratos en cualquier moneda, estableciendo que dichos contratos deberá cumplirse en la moneda “libremente” pactada. La circulación legal del dólar (y eventualmente otras monedas extranjeras) abriría un sendero de un proceso progresivo de desplazamiento de una moneda de “mala calidad” como el peso argentino por una moneda “buena” como el dólar. En la medida en que la inflación en pesos se mantenga elevada, el dólar podría convertirse progresivamente en un sucedaneo de la moneda nacional en un amplio rango de transacciones. Esta opción sería una versión más radical de la normativa vigente en el régimen de Convertibilidad entre 1991 y 2001, que esencialmente habilitaba la libre conversión entre pesos y dólares pero sin abandonar al peso como moneda de curso legal monopólica.

La pregunta clave es si el gobierno de Milei podrá llegar a crear las condiciones políticas básicas para pegar el salto a la dolarización. A un mes del inicio de su gobierno esto es todavía una incógnita.

Carrefour

Nos enfrentamos a una encrucijada. Como dijimos en otro lugar, en la última década los sectores dominantes han librado una batalla de desgaste contras las clases populares. Paso a paso y golpe a golpe, han dinamitado parte de los diques de contención que protegían históricas conquistas obreras. Sobre todo, han conseguido transformar una subjetividad popular que -nacida de las luchas callejeras- sostenía criterios generales de solidaridad de clase frente al capital. Decíamos que el partido del ajuste ganó, y eso es lo que se percibe en el debate parlamentario en relación al mega-DNU y la ley “omnibus”.

La fragmentación y precarización brutal de la vida cotidiana es la base material del consenso actual en torno a las reformas paleo-libertarias. Solo las luchas del presente determinarán si dichos cambios en la praxis del pueblo son un rasgo del futuro o tan sólo un pesadilla de la que colectivamente podremos salir fortalecidos para luchar por destino venturoso. Luego de las movilizaciones del 20 y 27 de diciembre, las asambleas, cacerolazos y marchas que se multiplican desde entonces en todo el país, el Paro General del 24 de Enero aparece como un nuevo punto de inflexión.

Con un sistema político mayormente convertido en un archipiélago de fuerzas políticas devaluadas, parasitarias y oportunistas (según confirman las expresiones vertidas durante el inicio del debate parlamentario sobre la “ley omnibus”), la incógnita es que cómo podremos construir una alternativa política que pueda canalizar esas ansias de un buen vivir en el marco de la profunda crisis que estamos atravesando.

Tomado de tramas.ar

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Despiden a 31 trabajadores y cierran la Orquesta Sinfónica de Pilar

El 2 de enero las autoridades de Subsecretaría de Cultura Pilar notificaron el despido de los 31 músicos y músicas que integran la Orquesta Sinfónica Municipal de Pilar. De esta manera oficializaron el cierre de la orquesta. Previo al despido, a mitad de año, la orquesta sufrió la cancelación del cronograma de conciertos. Por lo que, la orquesta ha ensayado sin presentaciones desde septiembre. Por Ramiro Giganti (ANRed)


La orquesta cumplió 7 años de vida en 2023. Creada en 2016, la orquesta tuvo su funcionamiento durante sus primeros años bajo las intendencias de Ducote y Achaval respectivamente, pero con condiciones de trabajo precarizadas. Pese a tener músicos adultos y profesionales, empezaron en condición de «becarios», con contratos provisorios porque los cupos para la planta transitoria porque en ese momento no había cupo para tomar mas gente en el municipio, pero, según comentan en la orquesta, se suponía que a corto plazo les iban a cambiar la forma contractual. En un principio, durante los primeros años, les pagaban vacaciones, aguinaldos e incluso si había algún bono compensatorio la orquesta lo recibía.

Desde principio de 2023, eso se desdibujó y la orquesta no cobró ni vacaciones, ni aguinaldo ni ningún bono compensatorio. «Nosotros estamos cobrando 30.000 pesos, que no es nada hoy, desde febrero de 2023. Se suponía que con los ajustes por inflación, estaríamos llegando a fines de 2023 a 90.000 pesos, según nos prometieron, pero eso nunca sucedió: no cumplieron nada. Nos dijeron que nos iban a pagar los bonos y los aguinaldos y tampoco los pagaron», comentó Germán, Fagotista de la orquesta a ANRed.

Antes del 2023 la orquesta tenía diálogo con las autoridades: Mario Ayala, subsecretario de Cultura, y Juan Manuel Morales, secretario de Integración y Desarrollo Comunitario. En un momento cortaron el diálogo, y según cuentan en la orquesta, empezaron a maltratar verbalmente a la directora de la orquesta: Clara Parodi. El maltrato se materializó con la cancelación del cronograma de conciertos. Por ello, la orquesta ha ensayado sin presentaciones desde septiembre. Al quitarle las presentaciones, empezaron a quitar a la orquesta del imaginario colectivo y así empezar a condenarla al olvido.

La motosierra como excusa

Tanto Ayala como Morales justifican el cierre diciendo que la orquesta se sostenía con fondos de coparticipación, algo que desde la orquesta desmienten, afirmando que eran fondos del municipio. Las medidas tomadas en la segunda mitad del año pasado y los incumplimientos contractuales refuerzan la versión de las y los músicos.

Todo parece indicar que, con oportunismo político, un municipio gobernado por Unión por la Patria, aprovecha el ajuste de Milei para hacer lo propio: opositor en la campaña, oficialista en la acción

Si la versión del municipio fuera cierta, tampoco hubo una muestra de voluntad para resolver la problemática ya que se cerró el diálogo sin dar posibilidad a la búsqueda de alternativas. «Todavía la coparticipación no está vigente, pero vamos a suponer que nos pagaban con la coparticipación que no va a estar mas, no hubo voluntad de sentarse con nosotros y decirnos de ver como solucionarlo, aunque sea buscando fondos privados, pero ellos directamente nos despidieron sin ningún tipo de explicación», comenta Germán.

 

Lo que sucedió fue que Mario Ayala se comunicó con la directora Clara Parodi el 2 de enero, citándola para una reunión al día siguiente donde le confirmó el despido de las y los 31 músicos, la discontinuidad de las becas y la desaparición de la orquesta como organismo. «La realidad es que todo este paquete de medidas de Milei les sirve como excusa. Pero no solamente a Ayala y Morales, sino a todos los políticos que quieren sacarse de encima proyectos culturales porque no genera rédito económico inmediato. Por eso es tan importante que la cultura la banque el Estado».

La importancia de la orquesta

Tanto la Orquesta Sinfónica de Pilar como las otras orquestas municipales y bandas municipales, tienen un trabajo y una importancia esencial para la promoción de la cultura en los barrios. «Nosotros vamos a los barrios, a parte de los conciertos en los teatros, vamos a las escuelas que están en callecitas de tierra o en los barrios de los alrededores y les llevamos la música a ellos directamente. No solo como músicos sino también los talleres de arte en general. Llevamos el arte donde la gente no puede acceder normalmente. Hay gente que se puede pagar la entrada y va al Colón a escuchar música clásica, pero no todos pueden acceder a eso. Entonces la finalidad de estas orquestas y grupos culturales, no es para ese público, es para otro público que ni siquiera se le ocurriría, que no puede ir al Colón o pagarse una entrada en un teatro. Nosotros se lo llevamos. Hemos hecho muchos conciertos en cooperativas de cartoneros, de recicladores. Llevamos ahí la música, y no solo tocamos música clásica, tocamos todo tipo de música, para llegarles, para mostrarles, para compartir. La idea es acercarle cosas que no sea lo que los medios masivos les están dando continuamente. Que descubran otra cosa. Uno nunca sabe si puede descubrir una vocación ahí. Esta es nuestra función del trabajador de la cultura municipal. Los municipios están ahí, cerca de la gente. A eso nos debemos», explica Germán.

La Orquesta Sinfónica de Pilar tiene una cuenta en Facebook, y a partir de los despidos también una cuenta de Instagram. Está última ya sufrió la suspensión por una denuncia anónima que oficia como censura.

Tomado de anred.org

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