Ecuador – Victoria popular en medio de fascistización social y militarización interna

El NO en las preguntas D y E, definitivamente es un triunfo popular. Quizás esta es la primera respuesta colectiva que podría avizorar una futura unidad programática del campo popular. El corazón del referéndum –condicionalidad del FMI-, recibió un rotundo NO por parte de la clase trabajadora del país, con la pregunta D con 62,55% por el NO, y la E con el 66,48%. A diferencia de la última consulta popular de febrero de 2023, donde la imagen y gobernabilidad de Lasso ya se encontraban en permanente declive; esta consulta y referéndum fueron impuestos en medio de un shock fabricado. El hecho de que la negativa frente a las preguntas D y E haya sido tan definitiva a nivel nacional, y el SI en las otras preguntas, demuestra que en efecto existió un esfuerzo colectivo y un trabajo de hormiga en la construcción de la campaña por el NO desde todas los sectores del campo popular.

En medio de un proceso de regresión conservadora por parte del pueblo y derechización de los sectores dominantes, derrotar a las dos preguntas que constituían las modificaciones categóricas encaminadas a instituir definitivamente al libre mercado en el país, definitivamente demuestra el compromiso colectivo de la organización popular en resistirse a la precarización y el imperialismo.

Quizás si el enfoque de la campaña por el NO hubiese sido desde el principio el eslogan de 11 veces NO, y no como sucedió, donde la inmensa mayoría de voces populares se enfocaron al inicio en las preguntas D y E, sobre el trabajo por horas y el arbitraje internacional, el resultado hubiese sido aún mejor para la clase trabajadora. Sin embargo el enfoque en esas dos preguntas fue estratégico y permitió asegurar un triunfo más que parcial frente a los embates del neoliberalismo más desalmado. Desde los sectores organizados debemos concebir este resultado como un triunfo, mismo que ha impedido que se pasen con legitimidad popular reformas graves, como son el trabajo por horas y el arbitraje internacional. Estas reformas impondrían por completo las lógicas del mercado en las relaciones sociales y productivas de forma definitiva. Esta es una de las conquistas populares más importantes de los últimos años.

Es aún más un triunfo si tomamos en cuenta que en la pregunta A, el porcentaje de aceptación alcanza un contundente 73,19%, demostrando que la terapia del shock construida entre el 8 y 9 de enero de este año, ha surtido efecto en la población. En definitiva, la propaganda securitista ha logrado un grado importante de consenso respecto a la “necesidad” de la mano dura en las calles del país. El estado de miedo e inseguridad en el que se encuentra parte importante de la gente, supera la inconformidad con el encarecimiento de la vida, el desempleo generalizado, el incremento del IVA al 15% -otra condicionalidad del FMI- y los apagones a nivel nacional. Noboa a pesar de demostrar un creciente autoritarismo, y un manejo infantil de la política interior y exterior, así como tener un gabinete mediocre y el abuso de la figura de estado de excepción, aun goza con un respaldo importante de la opinión pública, y por lo tanto aun goza de cierto grado de legitimidad.

Al menos por ahora, tanto la flexibilización laboral por medio del contrato por horas, como el arbitraje y derecho de corporaciones a demandar al Estado ecuatoriano -como Chevron, que exige una indemnización por casi USD 3.000 millones- permanecen negados en el Ecuador. El inexistente “proyecto país” que quiere aparentar Noboa bajo el manto de la lucha contra el crimen organizado, no parece realizarse del todo como había soñado ese supuesto “Ecuador del cambio”. Esto no les gustará nada a sus amos del Norte.

Por su parte, una baja participación del voto en términos históricos, de tan solo un 72%, demuestra problemas estructurales como la creciente ola migratoria, y las inundaciones en la Costa y Amazonía; los rezagos de la crisis energética a la que nos somete la Banana Republic de Noboa -estimando alrededor de 20 millones en pérdidas por cada hora de apagones-, y un creciente desinterés en el modelo de democracia liberal.

El autoritarismo de Estado profesado por un gobierno del improvisado “proyecto estrella” de la clase empresarial lumpenizada del Ecuador, preparó la  Consulta Popular y Referéndum para contentar a los mercados internacionales y grupos económicos del Norte. Noboa intentó imponer por segunda vez en 14 meses las recomendaciones del FMI y el Banco Mundial, que le habían fallado a su antecesor: flexibilización laboral y arbitraje internacional en inversión extranjera. En los días previos a la consulta popular y referéndum, los medos corporativos del Ecuador, se jactaban de que el riesgo país cayó en 900 puntos, ubicándose en el nivel más bajo desde 2023, antes de la fallida consulta del Gobierno del Encuentro.

Los próximos días la reacción de la tan afamada inversión extranjera no se harán esperar, ante el rechazo popular al trabajo por horas y al arbitraje internacional, que desfavorecen la posición de la burguesía transnacional -incluyendo al Grupo Nobis, con capital mayoritariamente extranjero- para encontrar una “ventaja comparativa” en explotar a la clase trabajadora ecuatoriana. No cabe duda de que el FMI ajustará sus condiciones e intereses para dar luz verde al tan esperado desembolso de un nuevo paquete de deuda de USD 3.000 millones.

La negativa popular a la flexibilización laboral y a la vuelta al arbitrajes internacional representa un fracaso rotundo para la clase empresarial, tanto local como transnacional. La burguesía falló en su intento de imponer la sobre explotación a la clase trabajadora por medio del trabajo por horas, mecanismo que hubiese encerrado a nuestra clase en un limbo jurídico, suspendiendo derechos de afiliación a la seguridad social, incluyendo jubilación y demás fondos de protección de lxs trabajadorxs. El arbitraje internacional nos hubiese quitado soberanía en materia jurídica y específicamente en derechos colectivos frente al despojo extractivista del imperialismo minero.

Por su parte -que no es poco- la implementación del Plan Ecuador utilizará como excusa el inducido Conflicto Armado Interno, y contará con la legitimidad popular consagrada este domingo 21 de abril. Se profundiza el proceso de militarización social por parte de la policía como las FF.AA. quienes se han convertido en actores políticos en supuesta guerra contra el narcotráfico. Esto se demuestra en el acto mediático que ejecutaron conjuntamente Cesar Zapata – Jefe de la Policía Nacional- y Jaime Vela -Jefe del Comando Conjunto- al ir a votar juntos, jugando mediáticamente con la sensibilidad de la gente, que en adición a las complicaciones cada vez mayores en el ejercicio de sostén de la vida, ahora enfrentan altos grados de criminalidad en su día a día.  

La doctrina del shock ha logrado internalizarse en las conciencias de la mayoría. Como organizaciones populares nos encontramos en una contienda de doble frente: por un lado en contra de los embates impuestos por el poder, y por otro lado una creciente fascistización de la sociedad civil. Cada vez es más evidente que la contienda por el relato jugará un papel elemental en este momento histórico. Es ahora que la respuesta del conjunto de vocerías populares tiene que enfocarse en fortalecer y crecer en la organización del campo y la ciudad, articuladamente en lo que se convertirá en la lucha por la dignidad y la vida. La única manera efectiva de resistir a la imposición del libre mercado, que no se hará esperar en el uso de la violencia, será por medio de la colectivización de la lucha y la unidad programática de todo el campo popular.

Tomado de revistacrisis.com

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