Luis Bonilla-Molina*: La Cumbre de San Francisco: claves para un seguimiento de las relaciones de los imperios con Latinoamérica

15 Noviembre, 2023

Luis Bonilla-Molina*

  1. Introducción

Este 15 de noviembre de 2023, aniversario de la independencia brasileña, se inicia la cumbre de San Francisco, organizada entre EEUU y China.  Esta reunión ocurre en el marco de las contradicciones generadas por los macro objetivos de la globalización neoliberal y la real política económica que ha generado la financiarización capitalista de las últimas cinco décadas.

Una parte importante de la izquierda política latinoamericana, especialmente el campismo, prepara sus argumentos para postular la narrativa de contradicciones irresolubles entre el norte imperial y el gigante capitalista asiático, porque ello fortalece las políticas locales de conciliación con sectores de la burguesía o con el progresismo cada vez volcado a una política de conciliación de clase.  Pero si algo enseña el marxismo es que las contradicciones no siempre terminan en el enfrentamiento abierto y sin vuelta atrás, sino que estas pueden reconfigurar las correlaciones de fuerzas y devenir en nuevas arquitecturas de alianzas. Nuestro punto de vista es que hay que valorar las contradicciones entre China y EEUU en esas dos direcciones: el choque y la integración.

Hace solo un mes, en octubre de este año, el presidente chino Xi Jinping señalaba  «Hay miles de razones para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y China, pero no hay ni una sola para empeorarlas», mientras que antes de salir para San Francisco, el mandatario norteamericano Joe Biden señalaba que el propósito de este encuentro era volver al curso normal en las relaciones bilaterales, a la par de mejorar las vías de comunicación, tanto políticas como militares, entre Washington y Beijing. Esto que pareciera retórica diplomática en realidad expresa un momento en el cual cualquier movimiento inesperado de estas dos potencias capitalistas puede impactar negativamente a la dinámica recesionista de la economía global, algo que no le conviene a las burguesías de ninguno de estos dos países.

Si bien este encuentro de San Francisco no tiene la connotación de la reunión Nixon-Mao de 1972, es innegable que se intentará impregnarlo del espíritu conciliatorio que posibilitó la construcción de un camino para el llamado milagro chino y el retorno del gigante rojo al mundo capitalista.

  • La agenda pública

Hasta ahora se ha conocido que los puntos a tratar en el encuentro se centrarán en:

  1. Taiwán: en este sentido el punto central cada vez es menos la independencia de la isla, sino el equilibrio militar en la región el Indo Pacífico, después de la creación por parte de EEUU de la Mini OTAN, (India, Australia, Japón y Estados Unidos), el QUAD (diálogo de seguridad cuatrilateral) y AUKUS (tratado trilateral entre Estados Unidos, Inglaterra y Australia). Mientras EEUU presiona para detener la carrera militar China, algo muy poco probable, China necesita recuperar plenamente el territorio de Taiwán y compensar los efectos del QUAD y AUKUS, sobre todo por la disposición de EEUU de compartir tecnología militar de punta con estos aliados, especialmente respecto a sus avances en guerra electrónica y digital, algo a lo que aún no llega el gigante asiático. En esta área pareciera que los avances van a ser lentos.
  • Como lo escribí al comienzo de la guerra en Ucrania, el objetivo central del conflicto era disminuir la capacidad geopolítica de Europa, algo indispensable para la nueva geopolítica imperial.  En consecuencia, los efectos geopolíticos de la guerra de Ucrania ya fueron logrados y esta reunión pareciera abrir la fase de consultas respecto a como superar el conflicto con un acuerdo que satisfaga a EEUU, Rusia y China. La gran perdedora sigue siendo Europa.  En este aspecto pareciera factible avanzar de manera significativa.
  • La escalada del conflicto árabe israelí que ha generado multitudinarias manifestaciones de apoyo a Palestina, ha permitió corroborar las alianzas estratégicas entre los países de la región y los Estados Unidos, algo que le preocupaba al norte imperial luego de la decisión de Arabia Saudita y otras naciones de la región para integrarse en los BRICS.  Como lo dijo Sullivan en marzo de este año, cualquier duda en la relación con los Estados Unidos le costará muy caro, de ahora en adelante, a los aliados. Si bien el conflicto puede seguir durante meses para alimentar la industria armamentista, dentro de la estrategia de Homeland Economic los objetivos ya fueron alcanzados.  El resultado de esta negociación mostrará la capacidad de influencia del complejo industrial militar en la relación bilateral.
  • El desarrollo tecnológico: mientras en la informática China pareciera tener un factor dinámico importante, es cierto que esto se debe en buena medida a la transferencia de patentes y desarrollos norteamericanos. En la industria militar la ofensiva y supremacía la llevan los Estados Unidos y esa es la punta de lanza en las negociaciones por parte de la Casa Blanca.

La administración Biden ha puesto en marcha una cadena de subvenciones industriales muy importante que procura frenar la transferencia de conocimiento y tecnología, propiciar los nichos nacionales de desarrollo y frenar el dinamismo tecnológico chino.  Ante la parálisis europea al respecto, China intentará flexibilizar esta política ofreciendo mercados compartidos, mayor integración de capitales y objetivos comerciales conjuntos.  En este caso, la posición de las financieras globales pareciera determinante para alcanzar avances y un esperado acuerdo de armisticio.

  • La competitividad y la re-desregulaciones: resulta imposible salir de las tensiones entre China y EEUU sin lograr un equilibrio entre las posiciones. Es decir, regulaciones consensuadas y competencias relanzadas, en una distribución comercial cuyos límites aparecen difusos por el ambicioso proyecto de la ruta de la seda.  Aquí pareciera que la estrategia para salir del cuello de botella podría ser la promoción de la integración de capitales, en una nueva arquitectura empresarial sin precedentes en las últimas décadas.
  • Las agendas ocultas

Aunque difícilmente lo reconocerán, por lo sensible de estos aspectos, es de esperarse que temas complejos como Irán (desnuclearización e intervención en el reciente conflicto de Gaza), la creciente pérdida de influencia de la Unión Europea y su impacto en la geopolítica global, así como la inversión China en Latinoamérica y el rol supra imperial que vienen tomando las financiera globales mediante el mecanismos de la financiarización, formaran parte de los intercambios

La expansión subregional y regional del conflicto palestino-israelí es un asunto que genera turbulencia para proyectos como la ruta de la seda, especialmente de mercados, pero que también obligarían a elevar aún más la inversión china en la nueva carrera armamentista, algo que podría desdibujar algunas metas de corto y mediano plazo proyectadas por China. En un conflicto regional donde China tiene intereses económicos y estratégicos, mostrar la inferioridad militar China es algo que no le sería conveniente a Pekin.  Seguramente Washington intentará centrarse en ello para solicitarle a China que sirva de muro de contención para que otros actores (especialmente Irán) no entren abiertamente a la confrontación militar.

En respuesta China seguramente le recordará a EEUU que Hamas fue una creación norteamericana-israelí para contener al Frente Popular de Liberación de Palestina y, planteará su preocupación respecto a la coincidencia respecto al inicio del más reciente incidente de ese grupo armado en Israel, con el giro de la estrategia internacional anunciada por el Consejero de Seguridad Sullivan, respecto al inicio de un periodo post Consenso de Washington en el cual Estados Unidos iniciaría una evaluación en el terreno de los estatus de sus alianzas y la definición de aliados. La actual escalada del genocidio israelí contra Palestina le posibilitó a los Estados Unidos hacer un inventario en el terreno y en tiempo real de la confiabilidad de naciones como Arabia Saudita que acaba de ingresar a los BRICS.

Por otra parte, el conflicto de Ucrania, por su propia dinámica, ha resuelto un problema que tenía cualquier posibilidad de encuentro estratégico entre China y EEUU (incluyendo a Rusia por su capacidad militar e influencia territorial), el papel geoestratégico heredado por Europa después de la Segunda Guerra Mundial. El conflicto en Ucrania ha presentado a Europa, especialmente a la Unión Europea, como un gigante con pies de barro, incapaz de contener a Rusia ni de ser eficaz en los apoyos a Ucrania. Esto, que insisto disipa un escollo para la resolución vía encuentro de EEUU, China y Rusia, genera una delicada reingeniería, que permita que cada hilo que se rompa en la geopolítica por debilitamiento de Europa, sea asumido de común acuerdo entre la nueva trilogía. Eso no puede estar ajeno a este encuentro, pero resulta especialmente incomodo para que sea parte una agenda pública.

Mientras la influencia económica China se ha incrementado en la región, también el nivel de “autonomía” operacional de las financieras globales es un asunto que comienza a preocupar a ambas naciones.  La inversión China en ALC se incremento de 12.000 millones de dólares (0,6 el PIB regional) en el año 2000 a 445.000 millones de dólares (8,5% del PIB regional) en 2021. Entre 2008 y 2019 la región se ha beneficio de préstamos de la Banca China por el orden de los 131.000 millones de dólares, ello sin contar que China es el más importante poseedor de bonos de deuda norteamericana. La estabilidad de Latinoamérica y la garantía que será el bolsón de suministro de materias primas a la economía China en las próximas décadas, está haciendo que China mire con “nuevos ojos” la capacidad norteamericana de controlar esta región, lo cual ira llevando a acuerdos e inversiones compartidas.

Un ejemplo de ello es lo que ocurre en Panamá, una nación sacudida por la resistencia del pueblo a la minería por sus consecuencias ecológicas, que les ha llevado a enfrentar a la empresa First Qantum, cuyo capital mixto es de empresas Chinas (JIANGXI COPPER COMPANY LIMITED, 18,49% acciones), norteamericanas (Capital Research & Management Co. /World Investors/; Fidelity Management & Research Co. LL; The Vanguard Group, Inc.; T. Rowe Price Associates, Inc. /Investment Management/), inglesas (FIL Investments International; RBC Global Asset Management (UK) Ltd), canadienses (Canada Pension Plan Investment Board ) y de BlackRock Investment Management (UK) Ltd[i].  Es decir, las masivas movilizaciones en Panamá, no solo son contra capital chino, sino contra la alianza en construcción entre capitales norteamericanos, chinos, canadiense, ingleses y las financieras globales.

Precisamente, en esta empresa minera aparece BlackRock una de las cuatro financieras globales más importantes que han impulsado la financiarización, invertido en el llamado milagro chino (patentes, infraestructura) y que hoy tienen unos grados de libertad en materia económica que comienzan a preocupar a las grandes potencias. Las financieras globales presionan en la práctica para el desarrollo de un capitalismo global, que obligaría a reconfigurar la idea que tenemos de los EEUU como expresión de imperialismo como fase superior del capitalismo, no para una fase post imperialista, sino para una nueva arquitectura imperial.

Estos temas que no son de agenda pública, pero cruzarán la reunión de San Francisco, mediados por el lenguaje diplomático.

  • La desglobalización y la “homeland economic” norteamericana versus la globalización de las economías emergentes

Si bien los resultados económicos de China e India se mostraron como resultados positivos de la globalización, Estados Unidos fue detrás de bastidores el motor de la globalización neoliberal en las décadas de los ochenta y los noventa, especialmente después de la caída del URSS. Paradójicamente, el milagro chino ha ido generando una evolución de la posición norteamericana que resulta interesante. La globalización no solo se apuntaló en el papel de Naciones Unidas y los Bloques regionales, así como en las Bancas de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional, sino que se creó  la Organización Mundial de Comercio (OMC) como instancia de acuerdo y negociación inter capitalista en la globalización neoliberal, pero la lentitud de los procesos de toma de decisión del multilateralismo, los equilibrios necesarios para alcanzar consensos y las crisis económicas recientes, especialmente la del 2008, hicieron que Estados Unidos comenzara a ver a la globalización como un problema.

Por ello, mientras ahora son China y las economías emergentes quienes defienden a la Organización Mundial de Comercio y la Globalización, como lo ha expresado el propio Xi Jinping en el Foro Económico Mundial (2022), EEUU impulsa una política internacional que supera los acuerdos del Consenso de Washington y que denomina Homeland Economic o reestructuración del papel imperial de la nación norteamericana, colocando como centro la economía nacional,  a partir de la relación bilateral con cada uno de los países dependientes y neocoloniales, que le permitirá entrar a una negociación en los bloque regionales e internacionales con mayor capacidad real.

Desde mi punto de vista Homeland Economic es la fase de despegue de un intento gringo para ser los arquitectos de la nueva geografía imperial ampliada, con China y Rusia, que pasa por ordenar sus propias fuerzas para preservar su papel central.

  • La diplomacia venezolana ¿jugando a la candelita?

El Índice DoubleThink Lab[ii] que estudia la relación de dependencia entre China y 80 países del mundo señala que en el caso de Venezuela, la influencia en:

  • Fuentes de información de los medios de comunicación es el 30,1%
  • Academia 34%
  • Economía 33%
  • Militar 60 %
  • Tecnología 45,5%
  • Política exterior 56,8 %

Esto ha venido ocurriendo en los últimos veinte años, sin que las políticas públicas al respecto hayan venido acompañadas de análisis en profundidad respecto a cuál es el principal comprador de petróleo y minerales con relación geopolítica, no solo comercial con Venezuela, y sin valorar adecuadamente la cadena de dependencia tecnológica.

A pesar de las enormes riquezas de Venezuela, este país no es la prioridad ni para China ni para Rusia en su plan estratégico de los próximos diez años, lo cual implica un factor de inestabilidad para los intereses venezolanos en negociaciones como las de San Francisco, cruzadas por las elecciones presidenciales en Caracas el próximo año, los acuerdos de Barbados que contienen flexibilización de las Medidas Coercitivas Unilaterales y el deterioro de la infraestructura petrolera nacional.  Si este tema sale en la Cumbre de San Francisco es previsible que el acuerdo sea que la batuta para la resolución de la situación política venezolana la siga teniendo Estados Unidos.

  • ¿Qué esperar?

La Cumbre producirá una declaración Diplomática que hay que leer entre líneas, a partir de los temas abordados aquí y otras novedades que puedan surgir. Esta declaración habilitará el funcionamiento de comisiones de seguimiento las cuales hay que monitorear en detalle.

Lo cierto es que la contradicción está en pleno apogeo, pero el tablero pareciera indicar que se tienden puentes desde la economía para acuerdos en los demás campos. Desde nuestro punto de vista estaremos publicando un comentario semanal sobre la evolución de las relaciones imperiales con Latinoamérica.


[i] https://es.marketscreener.com/cotizacion/accion/FIRST-QUANTUM-MINERALS-LT-1410017/empresa/#:~:text=Accionistas,-Nombre&text=Capital%20International%20Ltd.&text=The%20Vanguard%20Group%2C%20Inc.&text=BlackRock%20Investment%20Management%20(UK)%20Ltd.

[ii] https://china-index.io/country/venezuela

 

 

*LUIS BONILLA MOLINA:Investigador de las Ciencias Sociales, docente y luchador social. Internacionalista por una educación pública, gratuita y de calidad.

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