Entrevista al Sindicato de Vivienda de Palma

Por María Gómez

rtículo original: Entrevista al Sindicat d’Habitatge de Palma

Las dificultades de acceso a la vivienda son un problema de raíces históricas bien analizadas en el Estado español. Este problema se torna más grave en las llamadas zonas tensionadas: las principales ciudades, así como territorios con fuerte actividad turística. En el caso de Palma, la constante subida de los precios de alquiler y compra provoca hace años que las personas que trabajan en la isla tengan serias dificultades para sostener una vivienda. La normativa del Ayuntamiento de Palma de 2018, que prohíbe el alquiler turístico a plurifamiliares, no se aplica en realidad puesto que no hay inspectores que controlen este alquiler. Es habitual que muchas viviendas se alquilen únicamente hasta mayo, y el inquilino se vea posteriormente obligado a marcharse, mientras el propietario cuadruplica sus ingresos a través del alquiler turístico. Pero, además, Palma y toda la isla de Mallorca se han convertido en un objeto de atracción para la compra de segunda vivienda por personas de alta renta, así como para alquileres temporales por una clase media alta que se puede permitir teletrabajar. En este contexto, el colectivo Stop Desahucios lleva una larga trayectoria de luchas en Palma. A partir de una reflexión sobre las debilidades del movimiento, surge el Sindicato de Vivienda. En esta entrevista repasamos sus principales objetivos y su perspectiva sobre la reciente aprobada Ley de Vivienda.

 

María Gómez Garrido (Viento Sur, VS): ¿Cómo se crea el Sindicato de Vivienda de Palma?

Sindicato de Vivienda (SDH): El Sindicato de Vivienda de Palma nace a partir de Stop Desahucios. Es decir, hay un grupo de gente dentro de Stop Desahucios que lleva mucho tiempo de trabajo intentando… diríamos, analizar ciertos mecanismos. Se dan cuenta de que Stop Desahucios tiene ciertas limitaciones, y es que muchas veces estás en un espacio que cae en el asistencialismo. Es decir, no es tanto una respuesta, sino una reacción al problema. Viendo estas limitaciones y otras un poco de militancia, y viendo las experiencias que otros compañeros podían tener, por ejemplo, en Barcelona, con sindicatos de vivienda como el Raval, o en Valencia, donde el sindicalismo de vivienda es muy fuerte recientemente, o en Euskadi, nos hemos dicho: vamos a intentar acercarnos a este modelo de sindicato, este modelo de trabajar, este tipo de organización, independiente, del proletariado, es decir, una organización que sea únicamente controlada por los proletarios. Y que, poco a poco, sirva como un armamento ideológico y empírico que una a la gente. Eso es como se plantea la creación del sindicato en el inicio. Es decir, observando las propias limitaciones se va buscando otras vías de salida. Así, a grandes rasgos.

VS: ¿Y qué acciones lleváis a cabo en el sindicato?

SDH: Nuestras acciones básicamente son no sólo dar respuesta a la clase trabajadora, es decir, las problemáticas que tenga, sino al mismo tiempo lo que queremos es que la gente pueda adquirir consciencia en este proceso. Es decir, que entienda que aquello que le está pasando no le pasa porque sea un desgraciado, o porque ha tenido mala suerte, o porque “es tu culpa”. No. Eso te pasa porque eres clase trabajadora. Y como he explicado antes, tú no tienes garantizado acceso a la vivienda, tú no tienes garantizado mil cosas, y como tales, la única opción que nos queda es organizarnos.

Otras formas de acción son, por ejemplo, cuando llegan los casos [las personas afectadas], nosotros les decimos desde el principio que tienen que intentar implicarse. Es decir, nosotros no estamos aquí para hacer de agente antidesahucios, sino que ellos tienen que llegar al punto de poder ayudar a los nuevos casos que vengan a partir de la experiencia y a partir de cómo ellos puedan, pero también tienen que poder aportar en el sindicato en el futuro.

VS: Hay un discurso habitual en Mallorca, que es ver la problemática de la vivienda muy ligada al turismo y también al comprador extranjero, o al extranjero que alquila. ¿Cómo lo veis vosotros?

SDH: Nosotros vemos que es una problemática… es decir, las cuestiones económicas que hacen que los extranjeros puedan comprar aquí pisos, o no, son cuestiones reales que existen, es decir, tienen rentas más altas y por lo tanto, pueden comprar. Pero cuando se hace este discurso [crítico] se olvida que hay un sector realmente local, que es la burguesía local. Es decir, este discurso, desde nuestro punto de vista, es insuficiente, porque entiende que el problema, o entiende que el conflicto es la burguesía extranjera. Cuando no es así, al final nosotros tenemos aquí los burgueses locales, que son los primeros que han especulado con la vivienda, o que han hecho hoteles, o que tienen los bloques de viviendas vacíos porque no les interesa vender ni alquilarlo para especular. Por lo tanto, el conflicto realmente aquí no es extranjero o local, sino la relación que tienes, que es al final este burgués; es para nosotros lo que determina esta relación.

VS: ¿Y cómo veis la nueva Ley de Vivienda? ¿La nueva ley estatal?

SDH: Una nueva ley estatal muy limitada. Es decir, nosotros lo que vemos es que hemos llegado a un punto en el que el Estado de bienestar, o sea, la socialdemocracia, ha llegado a un punto de colapso, de limitación. Es decir, que él mismo no tiene mecanismos para resolver los problemas. Por mucho que se promueva esta ley y se pinte a los cuatro vientos como una victoria, es, como hemos dicho antes, muy limitada. Sólo nos aporta dos cosas positivas. Una de ellas es que nosotros ya no tenemos que pagar el coste de gestión hipotecaria, o el coste de gestión del alquiler. Que es pagar, por ejemplo, un mes de alquiler a la inmobiliaria. Eso se elimina. Pero, al final, que de toda una ley estatal el punto positivo sea solamente éste… que no haya un cambio real… y que, por ejemplo, también lo que ha comentado antes mi compañero, creo que muchas veces se dice, por ejemplo, que se aspira de aquí a 10 o 15 años a tener un 20% de parque público.. Pero por ejemplo, hoy hemos visto cómo en Cataluña no se ha llegado a este porcentaje y no ha habido consecuencias. Es decir, vemos puntos positivos. Pero a partir de experiencias pasadas que tenemos no vemos cómo se podrá garantizar lo que nos dicen. Y aquí vemos, una vez más, la limitación que tiene nuestro trabajo [como Stop Desahucios] y por eso nosotros aspiramos a esto: evitar la intervención de las instituciones en nuestra tarea y que seamos nosotros mismos, sin ningún tipo de condicionante externo, que decidamos nosotros nuestras ciudades.

VS: Aquí, en Palma, está la Oficina Antidesahucios, que creó el Ayuntamiento de Palma, cuando estaba gobernado por PSIB, Més y Podem…

SDH: Hemos encontrado muchísima limitaciones de esta Oficina, como por ejemplo, que no llegue a parar más que el 65% de los desahucios que le lleguen. Es decir, es un poco más de la mitad, es como… de tres desahucios, no llegas a parar ni dos. Que está muy bien, pero se queda mucha gente fuera. El problema es que lo presentan como una victoria y no se tiene en cuenta que se está dejando a un tercio de la gente. También otro problema que vemos es que no siempre los casos llegan a la Oficina Antidesahucios. Es decir, mucha gente, por presiones del propietario, o por temas personales de salud, no pueden aguantar más la situación. Porque este 65% es solamente de los contabilizados. Pero ¿y todos los que no están contabilizados, que han quedado al aire o se han ido…? Muchas veces, por ejemplo, tenemos personas migrantes que no tienen ningún tipo de contacto aquí y, claro, les llegan cuatro matones a su puerta, tienen hijos, y dicen “yo me voy; es que no sé a quién acudir, a quién recurrir…” Estos casos no llegan a la Oficina Antidesahucios . Y es aquí que lo criticamos. Es decir, ¿qué sentido tiene que se destinen recursos públicos si al final no se hace bien el trabajo?

VS: ¿Y en estos momentos tenéis una causa judicial represiva, ¿nos puedes contar un poco?

SDH: Ocurrió el 2 de noviembre del 2022 y fue un caso muy, muy duro, también porque es una compañera que hace mucho tiempo que está implicada. Una señora que tiene una situación familiar muy, muy delicada. Tienen un gran número de menores a su cargo, y además de tener sus hijos, y los hijos de sus hijos, perdió a su hermana por violencia de género hace dos años, y también se encarga de los hijos de su hermana. Es decir, tiene una situación muy, muy delicada. Durante este proceso ni la Oficina Antidesahucios, ni la Obra social de la Caixa, ni ninguno vino a sentarse a negociar ni una sola vez. Una persona que tenía ingresos y que lo único que está pidiendo es tener un alquiler social. Y solicitó hasta tres reuniones y todo el mundo decía “sí, sí, sí”, de cara al exterior, particularmente, de cara a los medios. Cuando nada de esto se llegó a materializar nunca. Hasta el punto de que después de aguantar dos desahucios a puerta, en el tercero, la policía local se persona, además con mucha chulería, mucha arrogancia, muy rápido. Le acaba provocando un ataque de ansiedad, y tiene que venir una ambulancia. Ellos, ni se inmutan. Quiero decir, no hacen nada… Explico todo esto porque creo que es un caso que acentúa mucho también cuál es el rol de la policía en estos conflictos y de las instituciones, porque este caso, es uno en el que por excelencia las instituciones deberían haber mediado, y ni en éste han tenido herramientas para hacerlo. ¿En qué casos esperamos que ellos puedan intervenir de veras, o nos puedan resolver los problemas? Llegó la ambulancia cuando le daba un ataque de ansiedad a Teresa. Y después, cuando solo quedaba su hijo, no se va a parar nada del desahucio. Siguieron igual, aprovecharon eso y cuando sólo quedaban dos menores en la casa, los amenazaron diciéndoles que si no salían por su propio pie, ellos se encargarían personalmente de separarlos y en centros de menores.

VS: ¿Servicios sociales?

SDH: No. La policía local. Servicios sociales no se personó en ningún momento. De todas las instituciones propias del Estado, de la Conselleria y del Ayuntamiento, no vino nadie, salvo la policía. No hicieron nada las demás. Es como para decirles: ¿Cómo podéis esperar que confiemos en vosotros? ¿Cómo esperar que colaboremos con vosotros si al final no nos apoyáis? Y es así que hacemos la crítica al Estado del bienestar, y a los partidos socialdemócratas, como el PSOE, Més, Podem… todos los partidos que participan de esto.

VS: ¿Y qué ocurrió después? ¿De qué trata la causa que tenéis pendiente?

SDH: Lo que ocurrió allí es que se cargó con mucha brutalidad, es decir, si buscas los vídeos, los hay donde realmente… En mi caso, me arrastraron por tierra del cuello tirando de esta bolsa pequeña [la muestra], me tiraron de la bolsa a tierra. Y, por ejemplo, amenazas como “me rozas un pelo y te doy una paliza que te mato”. Muchos comentarios así constantes. El Ayuntamiento de Palma nos había prometido que no enviaría más policía local a los desahucios. Como se suponía que el Ayuntamiento era progresista… Y, claro, piensas, no gestionáis bien la Oficina Antidesahucios, nos enviáis a la policía que gestiona el Ayuntamiento. ¿Cómo esperan que haya confianza?

Bueno, esta situación acabó con mucha brutalidad. Algunos compañeros tuvieron que ir al médico por lesiones; hubo un detenido… El desahucio comenzó a las 8 de la mañana y duró hasta las 7 de la tarde. Casi doce horas. Al final nos hemos dicho “bueno, nos han pegado, hemos perdido, pero al menos hemos resistido, hemos aguantado”. Y nos fuimos a casa. Y en semanas vimos cómo a muchos compañeros les llegaban sanciones de atentar contra la autoridad… Cuando la violencia de ellos había sido brutal. Y, claro, lo que ves es que tienen herramientas para hacer lo que quieran. Lo que te demuestra esta situación es el poder y la capacidad que tienen de construir el relato que quieran.

Tomado de vientosur.info

Visitas: 10

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Follow by Email