Radio Café Atlántico y Eduardo Parra Nos Cuentan!: Diego Silva Silva obtuvo premio de composición en China/ 100 años del “Inolvidable” Tito Rodríguez/ Falleció el pianista Lázaro Valdés/ Último adios al arpista Omar Moreno

Posted 04/01/2023

¡Cuéntale a los demás!

Eduardo Parra Istúriz

(RCA – 03/01/2023) El maestro e investigador de la música Diego Silva Silva obtuvo el tercer lugar en el 1er Concurso Internacional de Composición Foshan 2022 en China (1st Foshan Composers Contest), con el tema Jazzing with the dragon (Jazzeando con el dragón) convirtiéndose en el único compositor extranjero en ocupar uno de los tres lugares que reciben premiación.

La hazaña no es menor: se trató de un concurso que procuraba exaltar los elementos clave de la cultura de la ciudad de Foshan y no se separó a los concursantes chinos de los extranjeros. Entre las exigencias contenidas en las bases se cuenta el usar instrumentos musicales chinos e integrarlos a los occidentales.

Trabajar musicalmente sobre motivos propios de China y específicamente de Foshan, es sumamente complicado y pone en una ventaja enorme a los autores chinos. Para hacernos una idea, bastará invertir la situación: un concurso de composición de salsa, dedicada a La Habana, Cali o Ponce, en el que autores holandeses, chinos o árabes deban medirse a los caribeños.

En este caso 10 temas llegaron a ser finalistas y siete fueron de autores chinos. Los otros dos extranjeros fueron un argentino y un checo. Ni África, Estados Unidos o Europa occidental lograron figurar.

Es en esta difícil tarea en la que triunfan el talento y la experticia del maestro Diego Silva Silva, con quien conversamos en torno a este premio, que no es el primero que obtiene en ámbitos internacionales: en 2004 obtuvo el primer y único Premio de Composición de Casa de las Américas con Custodias de la luz.

 

Un concurso realmente complicado

Durante la conversación con el maestro, éste nos comentaba que se sentía muy satisfecho de este logro: “Es tremendo haber alcanzado este espacio en China, con instrumentos y música de China, y concursando con chinos. Fui el único occidental del cuadro de honor final, y lo logré apelando a mis conocimientos, pero también a mis instintos”, dice.

“Es difícil, desde la cultura occidental, abordar todo un universo cultural tan distinto. Cuando compito con la cultura hermética, ajena, de China, percibí mi desventaja y eso me llevó a atreverme a escribir suelto, buscando mi vena jazzística y en cierto modo siendo más genuino en esta obra, y la vida premió mi sinceridad”, complementa.

Sheng chino

 

Diego Silva ya tiene una obra que aborda culturas ajenas: Media luna y las siete estrellas, que se dedicó a los países fundadores de la Opep (Organizacion de Países Exportadores de Petróleo), ocasión en la que debió transfigurarse para conquistar musicalmente al mundo árabe, sin abandonar el toque venezolano.

“En esta ocasión se me exigió usar instrumentos tradicionales chinos: yo seleccioné 6 (dizzi, gusheng, sheng, pipa, erhu, y percusión china (tres instrumentistas); así como una parte de instrumentos occidentales, yo seleccioné ocho (violín, viola, cello, contrabajo, trompeta, corno, trombón y piano) para completar una orquesta de 16 miembros”.

“Todos los compositores que concursamos tuvimos que estudiar organológicamente lo que ibamos a hacer, pero el sheng me sacó de mi compostura; se toca como la armónica, dando diferentes notas según si soplas hacia adentro o hacia afuera, y también generando sonidos adicionales que los músicos llamamos armónicos. Tiene cañas de bambú y se usa agua caliente para afinarlo”, cuenta emocionado.

 

Diego Silva, universal como el Caribe

Aunque el maestro no es un artista famoso entre las masas populares, sí es uno de los más destacados investigadores y compositores venezolanos, además de un excelente guitarrista. Ha obtenido tres veces el Premio Nacional de Composición Bienal Antonio Lauro.

Su trabajo no se limita a la composición, sino que también se ha destacado en la misión de integrar los instrumentos populares y étnicos a la música académica. Aparece en la discografía de cantantes muy reconocidos por su compromiso social, como Alí Primera, Cecilia Todd o el nicaragüense Carlos Mejía Godoy. Es autor de libros como El pentagrama y la espada.

Lamentablemente no cuenta con todo el respeto y la atención que merece: recientemente nos sumamos a una campaña iniciada por Lil Rodríguez para lograr que se asignara un Fiscal con competencia nacional a fin de ayudarlo a resolver un problema de acoso de larga data y que resultó recientemente en una lesión en su mano izquierda, asunto al que planifica destinar su premio en metálico.

“Soy un hombre del Caribe y eso implica muchas cosas, porque a nuestras costas llegó todo y desde todas partes; por eso creo que uno, el caribeño, no puede tener un solo color, y no me cuesta integrarme a los elementos de otra cultura. Los orientales lo tienen más complicado para acercarse a nosotros pero creo que este concurso es un paso importante en esa dirección”.

Los 10 temas finalistas fueron presentados en un concierto el 31 de diciembre de 2022, interpretado por una orquesta integrada por músicos chinos. Al respecto, Diego Silva plantea: “Los músicos chinos son excelentes y, aunque no lograron transmitir exactamente mi intención por carecer del swing latino, hicieron un excelente trabajo”.

Con ese excelente trabajo los dejamos, para que puedan escuchar la obra con la que Silva Silva ha puesto el nombre de Venezuela en un sitial de honor. Con ustedes: Jazzing with the dragon.

 

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100 años del “Inolvidable” Tito Rodríguez

 

¡Cuéntale a los demás!

Eduardo Parra Istúriz

(RCA – 04/01/2023) El influjo de Tito Rodríguez en la generación que vivió el desarrollo del jazz latino y luego el boom de la salsa, es ineludible. Más aún, su voz y sus canciones forman parte de la banda sonora de ellos y de quienes como yo somos hijos de esa generación. Hoy cumpliría 100 años, si estuviese entre nosotros.

Los boleros, sones, guarachas y pachangas de Tito Rodríguez sonaron en los viejos “picó” (pick ups) o tocadiscos de todo el Caribe y, como no, de los latinos en Nueva York durante al menos 30 años con una verdadera cadena de éxitos.

En mi casa, la voz sedosa del compositor y cantante boricua sonaba muy frecuentemente y su sonido evoca directamente a la memoria de mi padre, quien dedicaba casi todos sus fines de semana a descansar en casa mientras se escuchaba de fondo el repertorio salsero, incluyendo por supuesto a Tito.

En la noche, cuando las cosas se ponían más tranquilas (para mí) y mis padres se iban arrimando a una complicidad que en ese tiempo yo no entendía, muchas veces el único acompañante oportuno era el LP En la oscuridad, con todo el romanticismo que ello implica, así que éste vínculo con Tito Rodríguez es casi un patrimonio familiar, y estoy seguro de que es así para muchos de mis contemporáneos.

Muchas de las canciones que compuso o popularizó se consideran hoy clásicos de la música caribeña, como Vuela la palomaCuando, cuando, cuandoTu pañueloTiemblasCara de PayasoMamagüela, Avísale a mi contrarioEl que se fue y por supuesto, Inolvidable.

 

Antillano hasta la médula

Pablo Tito Rodríguez Lozada era la amlgama del Caribe en una persona, porque nació en Santurce, Puerto Rico, y era hijo de la cubana Severina Lozada Aguilera y el dominicano José Rodríguez Fuentes. Fue el sexto hijo de esa pareja y vino al mundo el 4 de enero de 1923: ¡regalito de Reyes!

Tuvo interés por la música desde niño y en esa etapa integró varios conjuntos distintos, lleganbdo a grabar en 1939 su primer sencillo, Amor perdido, una danza. Pero ese año no fue fácil: Puerto Rico sufría económicamente, sus padres habían fallecido y se avecinaba una guerra mundial. En ese contexto, el muchacho emigra a Nueva York, amparado en su hermano, quien ya se había establecido en la Gran Manzana.

Afortunadamente para el destino suyo y el de la música latina, Tito no pasó por la guerra y cumplió el servicio militar en Estados Unidos en 1945, cuando ya había pasado la tormenta. En el interín, había trabajado con orquestas como el Cuarteto Caney o la de Xavier Cugat. Luego iniciaría estudios de música en Julliard.

 

Inolvidable talento

En 1948 fundó los Mambo Devils, demostrando suficiente talento como para competir en buena lid con gigantes como Tito Puente o los Afrocubans de Machito. Entonces lo reclutó Tico Records, casa con la grabò 7 álbumes dedicados al mambo. También hizo dos LP con RCA Víctor en 1955 y 1957.

El tránsito por RCA Victor dejó dos legados de importancia: cambió el nombre de la agrupación a Tito Rodríguez y su orquesta, y preservó su catálogo, que fue reeditado en CD por Sony Music Entertainment cuando ésta adquirió dicho catálogo.

Sin embargo, la explosión creativa de Tito Rodríguez y su orquesta ocurre en la década de los 60, cuando firma con United Artists, bajo la condición de ser el único producto latino bailable de ese sello. También hizo acuerdos con Musicor Records y en esos 10 años graba 21 extraordinarios LP, considerando álbumes de estudio y grabaciones en vivo.

En la década de los 70 alcanzó a grabar 8 discos más, hasta que la muerte truncó su carrera, poco después de cumplir 50 años. Nuestro cantante sufría leucemia y había luchado contra ella desde 1967. Falleció en Nueva York acompañado de su esposa, una bailarina estadounidense de origen japonés llamada Takeku Kunimatsu, con quien se casó en 1948 y con quien tuvo sus dos hijos.

A la muerte de Takeku, En 1984, los restos de ambos fueron cremados y depositados juntos en una misma urna.

 

Impulsando a otros artistas

Durante los 34 años de su carrera profesional, Tito Rodríguez se atrevió a experimentar con distintos públicos, proyectos y hasta países. En ese proceso pasó por experiencias tan distintas como editar una revista musical en Las Vegas, abrir su propio sello disquero (TR Records, 1971) o ser presentador de un programa de televisión en Puerto Rico y otro en Perú.

En ese proceso también ayudó en los inicios de otros artistas; por ejemplo, en 1955 observa que un atrilero de su orquesta era buen cantante, así que le da una oportunidad en el legendario club Palladium. El muchacho lo hace muy bien y Tito se lo recomienda a Joe Cuba, para su sexteto. Ese muchacho era Cheo Feliciano; lo demás es historia.

También fue su sello el que le dio la primera oportunidad a la Charanga ‘76. De esa agrupación surgirían luego vocalistas como Hansel y Raúl o la flautista Andrea Brachfeld. Su gran hit, Voy, fue cmpuesta por Willy Chirino.

Tal vez la única oportunidad que Tito rechazó claramente fue el ofrecimiento de Fania Records para incorporarse a su staff y a la Fania All Stars. Sin embargo, fue esta orquesta la primera en producir un álbum en su memoria: Tributo a Tito Rodríguez, en el que también participa por primera vez Rubén Blades como solista, en el tema Agua de Belén.

Otros artistas dan testimonio de que Tito Rodríguez los ayudó de forma definitiva en el inicio de su carrera, como su paisano Chucho Avellanet, quien grabó un disco homenaje en 1980. Otro tanto hizo Danny Rivera en 1986.

Tito siempre quiso grabar un disco de boleros acompañado de guitarras y su deseo no se pudo cumplir en vida, pero la preservación de las pistas con su voz aislada hizo posible que La Rondalla Venezolana grabase dos CD: Eternamente y Nuevamente juntos, en los que finalmente se realizó tal proyecto.

 

¿Por qué Inolvidable?

Es notable la gran amistad entre Tito Rodríguez y el locutor venezolano Phidias Danilo Escalona “El bigotón”, quien utilizó por primera vez el término “salsa” para referirse a esta música del Caribe desde 1963, 10 años antes de que la Fania se atribuyese tal nombre, e incluso antes de que se fundase el sello Fania Records. Si quieres saber más acerca de este caso, haz clic Aquí.

La amistad de Tito y Phidias era profunda, al punto de que fueron compadres. Rodríguez le escribió y dedicó el tema El bigotón de Danilo, que aparece en el LP Carnival of the Americas, de 1964. Ese mismo año Tito sufrió un veto que le impedía tocar junto a su propia orquesta, así que buscó alternativas junto a su sello disquero.

Lo que resuelven es trabajar con el compositor, arreglista y director de orquesta estadounidense Alvin «Leroy» Holmes, con quien llegarían a grabar 9 discos. De esos álbumes el más exitoso fue From Tito Rodríguez with love (De Tito Rodríguez con amor) en el que se incluyó el bolero Inolvidable, obra de Julio Gutiérrez (mucha gente cree que la escribió el mismo Tito) que se convirtió inmediatamente en un hit y que marcó definitivamente la carrera del boricua. Ya nunca más saldría al escenario sin que le exigiesen ese tema.

Dado que no era bueno sosteniendo las largas notas que el bolero exige, tendía a recortar los finales de cada frase, creando sin saberlo un estilo único. Y es por eso que hasta hoy se le recuerda como “El Inolvidable”, un verdadero gigante del bolero, excelente compositor e inmejorable intérprete de todos los géneros del Caribe antillano.

 

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Falleció el pianista Lázaro Valdés

 

Falleció el pianista Lázaro Valdés

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Último adios al arpista Omar Moreno

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